El partido entre Argentina y España, programado para el domingo 19 de julio en el MetLife Stadium de East Rutherford, avanza pese a la crisis ambiental que afecta Nueva York. Las autoridades locales activaron alertas de emergencia por la calidad del aire, que alcanzó niveles peligrosos debido al humo de incendios forestales en Canadá. A pesar de eso, la FIFA confirmó a ESPN que el cotejo no corre riesgo de suspensión, tras evaluar el pronóstico meteorológico favorable para el fin de semana.

La situación se complicó cuando más de 100 millones de personas bajo alertas de contaminación. Las imágenes capturaron la neblina anaranjada que envolvió ciudades de Estados Unidos, desde el Midwest hasta la costa este, generando preocupación sobre la salud de los espectadores. La MLS, la Liga de Béisbol y la NWSL tuvieron que posponer partidos o modificar horarios para garantizar la seguridad. Incluso la selección española realizó entrenamientos en Nueva Jersey, algo que generó comentarios entre médicos locales.

La crisis obligó a un giro inesperado en la organización del Mundial. El presidente de EE.UU., Donald Trump, y el mandatario de la FIFA, Gianni Infantino, se reunieron en la Torre Trump para analizar las medidas. El encuentro, que cerró varias manzanas de Manhattan y causó congestionamiento en la Quinta Avenida, permitió ajustar protocolos logísticos. La idea es garantizar la movilidad de los hinchas y la seguridad en el estadio, que albergará a más de 80.000 personas.

El pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional apunta a una mejora en las condiciones: vientos fuertes y lluvias de 3,17 centímetros para el sábado ayudarían a dispersar el humo. El partido arrancará a las 3 p. m. hora local, hora en la que las autoridades esperan que la neblina se disipe. Sin embargo, la preocupación persiste: la salud de los asistentes sigue siendo el eje central de las medidas, mientras que el mundo espera el enfrentamiento entre dos potencias del fútbol.

El humo de Canadá sigue siendo un factor incógnito, pero las previsiones meteorológicas dan cierta tranquilidad. La FIFA se mantiene firme en su decisión, mientras que las autoridades locales trabajan para garantizar una jornada segura y sin interrupciones. El partido entre Argentina y España será el cierre de un Mundial marcado por desafíos inesperados.