Nadie esperaba una explosión de Estados Unidos en el Mundial 2026. La selección anfitriona, bajo el mando del argentino Mauricio Pochettino, arrasa en su primer partido contra Paraguay. La goleada 4 a 1 no solo sorprende, sino que convierte a la selección en la sensación del torneo.

El primer tiempo fue una lección de fútbol. Estados Unidos controló el balón, movilizó al rival y convirtió cada jugada en una amenaza. McKennie, Pulisic y Balogun se destacaron como referentes. La defensa paraguaya no supo cómo reaccionar ante la agresividad constante.

Pochettino impuso un ritmo tranquilo, sin riesgos innecesarios. La superioridad fue abrumadora. En la segunda mitad, el equipo se ajustó, pero la magia del primer tiempo se mantuvo. Un gol al final del partido, fruto de una jugada de 26 pases, sintetizó el estilo del argentino.

«Este podría ser uno de los mejores goles colectivos que este país y este equipo hayan construido jamás», destacó Stu Holden. La jugada, que duró 70 segundos, dejó a los paraguayos persiguiendo sombras. Reyna, entrado a los 82, cerró el partido con un toque impecable.

El impacto del partido es tangible. Las entradas se escapan de control y se comparan a la época dorada de Brasil 1970. Pochettino, con su fútbol de toque y golazos, ya es un nombre que se repite en la historia del Mundial.

Estados Unidos, liderado por Pochettino, revolucionó el Mundial 2026. Una combinación de inteligencia táctica, potencia y elegancia lo convierten en el favorito. La comparación con Brasil 1970 no es casualidad: el fútbol de Pochettino se convierte en una leyenda en construcción.