La cancha del estadio de Paraguay se llenó de gritos y emoción cuando Orlando Gill, el arquero de San Lorenzo, detuvo el remate de Kylian Mbappé en la definición de la victoria contra Francia. Ese momento, que no pasó desapercibido, marcó el debut de Gill como estrella en la cancha internacional. El joven portero, de 26 años, no solo se aseguró un lugar en la historia del fútbol paraguayo, sino que también se convirtió en el centro de atención de cinco clubes europeos con miras a la próxima temporada.

El «26 guerreros» —como los llamó Gustavo Alfaro— dejaron su huella en el Mundial, pero Gill se destacó por su capacidad para parar los tiros más peligrosos. Su actuación frente a Alemania y Francia lo posicionó como uno de los mejores arqueros del torneo. Los scoutings de Europa, que ya observaban su progreso en ligas continentales, ahora lo buscan con intensidad. Clubs como Manchester United, Torino, Lazio, Ipswich y hasta Aston Villa, en caso de que Dibu Martínez emigre, lo tienen en sus planes.

La situación en San Lorenzo no es ajena a este interés. El club, que atraviesa una crisis económica compleja, ve en Gill una pieza clave para reestructurar su plantel. Su presencia en la cancha ha sido fundamental en los últimos años, y su desempeño en el Mundial lo convirtió en una pieza valiosa. Sin embargo, la posibilidad de su salida ha generado conversaciones internas. «Fue una excelente decisión haber acordado con él», dijo uno de los directivos de la institución. «El club tiene que respetar su contrato, pero si es para el bien de todos, lo discutiremos».

Su representante, Javier Saviola, ha sido clave en la gestión de este interés. El exdelantero de River y Barcelona, que también es dueño de Creer Group, ha manejado las conversaciones con los clubes europeos. «No hay una oferta formal aún», explicó Saviola al aterrizar en Asunción. «Estamos evaluando opciones, pero la prioridad es lo que convenga a Gill y a su familia». El entorno del jugador, sin embargo, sigue con los ojos puestos en el mercado europeo, donde la competencia por el talento joven se vuelve cada vez más intensa.

Con la fecha límite de transferencias a la vuelta de la esquina, San Lorenzo deberá decidir si retiene a Gill o lo deja ir. Su desempeño en el Mundial no solo elevó su valor, sino que también abrió la puerta a un futuro en Europa, donde su potencial sigue sin límites. La negociación será clave para el futuro del club y su proyección en el fútbol internacional.