El precio del petróleo Brent, utilizado como referencia en Argentina, alcanzó más de 100 dólares por barril este jueves, tras una subida del 7% en un día marcado por la escalada de conflictos en Oriente Medio. La crisis se intensificó cuando rebeldes hutíes de Yemen, apoyados por Irán, atacaron dos petroleros sauditas en el Mar Rojo, amenazando con cortar otra vía clave para el comercio de hidrocarburos.

La tensión se agrava tras días de enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán por el control del Estrecho de Ormuz, que es la ruta por donde pasa el 20% del petróleo mundial. El bloqueo parcial de esta zona, sumado a la amenaza de cierre del Mar Rojo, dejó sin tráfico a la mayor parte de las embarcaciones, incluyendo cargamentos de fertilizantes y otros insumos estratégicos. Las autoridades saudíes atribuyeron los ataques a los hutíes, mientras Washington advirtió que no tolerará nuevas acciones contra sus intereses en la región.

El presidente Donald Trump, en un comunicado en redes sociales, acusó a Irán de autorizar los ataques hutíes y amenazó con «un ataque masivo» si la situación no se controla. La amenaza de Estados Unidos refleja la creciente preocupación por la posibilidad de que el conflicto se extienda a Yemen, un país ya vulnerable a la escasez de recursos. Los mercados, ya nerviosos por la posible interrupción de suministros, reaccionaron con alza en precios, recordando la crisis de 2019 cuando los ataques a embarcaciones en el Estrecho de Ormuz llevaron el crudo a máximos históricos.

Aunque hubo una tregua momentánea entre las partes en conflicto, la tensión persiste. Las autoridades regionales mantienen en alerta la actividad de los hutíes, que ya habían anunciado un bloqueo a los barcos saudíes desde la semana pasada. La situación pone en jaque la logística de exportaciones de Arabia Saudita, uno de los mayores productores mundiales, y aumenta la presión sobre economías que dependen del crudo como Argentina, donde el Brent es el benchmark principal.

La escalada en Oriente Medio no solo eleva precios del petróleo, sino que complica la estabilidad energética global. La posibilidad de un cierre del Mar Rojo y la amenaza de un conflicto ampliado podrían prolongar la crisis, afectando a países que no tienen alternativas para importar combustibles. La comunidad internacional sigue en expectativa, mientras las autoridades regionales intentan contener los efectos de una situación que parece sin salida.