El conflicto entre Estados Unidos e Irán se vuelve más peligroso al reactivar hostilidades que sacuden mercados clave. Según el Comando Central estadounidense, aviones militares atacaron cientos de objetivos en Irán en la última semana, mientras que Teherán reanudó ataques a buques en el estrecho de Ormuz y a aliados norteamericanos. Esta escalada, combinada con el bloqueo naval impuesto por Donald Trump a los puertos iraníes, generó una ola de incertidumbre que afecta a sectores esenciales del comercio global.

El precio del crudo Brent subió a 87 dólares por barril tras el anuncio del bloqueo, un movimiento que analistas vinculan con el riesgo de interrupciones en las rutas marítimas. La tensión se agrava con la propuesta, luego descartada, de cobrar un 20% de tarifa a embarcaciones que usen el estrecho de Ormuz. Esta medida, según expertos, podría desestabilizar la libre navegación, un pilar del comercio internacional. Antes de la guerra, el 20% del petróleo mundial transitaba por ese punto, un porcentaje que ya se ve reducido por la búsqueda de alternativas por parte de países como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

Las reservas de petróleo en Estados Unidos alcanzan niveles mínimos desde 1983, lo que complica la respuesta del país ante una crisis energética. A la vez, el bloqueo naval refuerza el temor a un colapso en la logística global, donde el 85% de las exportaciones de petróleo pasan por el estrecho de Ormuz. Países como Kuwait, en tanto, invierten en oleoductos para reducir dependencia de rutas estratégicas, aunque estas soluciones requieren tiempo y recursos.

La escalada de violencia no solo impacta a sectores económicos, sino que también reaviva el miedo a una guerra a gran escala. La tensión en Oriente Medio, uno de los escenarios más críticos para el comercio global, pone en jaque a redes de suministro que abastecen a economías clave como Europa y Asia. La incertidumbre no solo afecta al petróleo, sino también a la logística marítima y aérea, sectores que ahora enfrentan nuevos desafíos en un contexto de inestabilidad geopolítica.

La reanudación de ataques entre EE.UU. e Irán agudiza las tensiones en rutas estratégicas, poniendo en riesgo la estabilidad de mercados clave. Países exportadores buscan alternativas para evitar dependencia del estrecho de Ormuz, aunque el proceso resulta lento y costoso. El escenario se vuelve más complejo al considerar el impacto en la cadena de suministro global.