Un 22% de caída en el uso de colectivos por el alza de tarifas

El descenso en el uso de colectivos en el AMBA se aceleró tras una subida promedio del 50% en las tarifas, según datos recientes. La cifra de boletos emitidos cayó 28 millones en un año, lo que traduce un retroceso del 22% respecto al promedio de 2022. La mayor afectación se registra en las líneas de la provincia de Buenos Aires, donde el uso se redujo un 25%, frente al 15% en la Ciudad de Buenos Aires. El fenómeno refleja la disminución de la frecuencia de desplazamientos en el conurbano, un área donde la movilidad colectiva es clave para la vida cotidiana.

¿Por qué subieron tanto las tarifas?

El ajuste en los precios de los pasajes se debió a una combinación de factores: el incremento de costos operativos, la necesidad de cubrir déficits financieros y la presión de las autoridades nacionales para reducir la dependencia de subsidios. En la Ciudad, las tarifas subieron 52% entre 2022 y 2023, mientras que en el conurbano, el incremento fue del 48%. La diferencia radica en la estructura de subsidios: la Ciudad recibe más apoyo estatal, mientras que las líneas del conurbano dependen en mayor medida de las tarifas para su funcionamiento. Este desbalance ha generado un impacto desigual, con más usuarios abandonando el sistema en las zonas de menor subsidio.

Las consecuencias en la vida de los usuarios

Los usuarios denuncian que el costo de transporte se vuelve prohibitivo para muchos. En San Martín, un jubilado que viaja 15 veces por semana calcula que su gasto mensual en colectivos triplicó su valor. «Antes pagaba 1.200 pesos, ahora son 3.500», explica Carlos, quien vive en el partido de Berisso. Este tipo de casos son comunes: las líneas de las zonas periféricas, que ya eran las más económicas, ahora son las que menos usan. El problema se agrava porque, sin la base de usuarios, es más difícil cubrir los costos de mantenimiento y mantenimiento de flotas, lo que podría llevar a una reducción de frecuencias o incluso a la descontinuación de algunas rutas.

La crisis de los colectivos en el Conurbano no solo afecta la movilidad, sino también la capacidad de las autoridades para garantizar un sistema de transporte sostenible. Sin una política que equilibre subsidios y tarifas, la situación podría empeorar, especialmente en las zonas donde la dependencia de la movilidad colectiva es más crítica.