En el Conurbano, la brecha educativa y laboral entre jóvenes de distintas clases se agrava.
Preocupante: el 64% de los jóvenes de clase baja no terminó la secundaria
Un estudio revela que en el Conurbano, más de la mitad de los jóvenes de zonas marginadas no completaron el secundario. La brecha de oportunidades se refleja en empleos precarios y altos índices de desempleo, según datos de ODSA-UCA.
La brecha educativa en el Conurbano
El informe de la ODSA-UCA destaca que el 64% de los jóvenes de la clase baja en el Conurbano no culminó la educación secundaria, frente al 89% de la población media. Esta disparidad se agrava en áreas como San Martín, Quilmes y La Matanza, donde el acceso a centros educativos de calidad es limitado. «La falta de infraestructura y docentes especializados deja a miles de adolescentes en una posición de desventaja», explica el coautor del estudio, Lucas Fernández.
El dato contrasta con el 92% de jóvenes de la clase media que finalizan la secundaria, lo que refleja una brecha de 28 puntos porcentuales. La situación se profundiza en barrios donde los estudios no son obligatorios y el desinterés familiar se combina con la precariedad económica. «Muchos padres trabajan en tareas informales y no ven el valor de la educación», afirma una madre de San Isidro, quien reconoce que su hijo abandonó la escuela a los 14 años.
Empleos precarios y desempleo en el Conurbano
El reporte también revela que el 62% de los jóvenes de la clase baja no acceden a empleos formales, mientras que el 45% de la población media tiene acceso a oportunidades laborales estables. «Esto crea un círculo vicioso: sin educación, no hay empleo; sin empleo, no hay recursos para estudiar», dice el economista Diego Martínez.
En sectores como Tres de Febrero y Pehuajó, el desempleo juvenil supera el 40%, mientras que el 70% de los trabajos disponibles son temporales o de bajo salario. La falta de capacitación en sectores productivos locales, como la logística o la industria, exacerba la situación. «Muchos jóvenes terminan en trabajos de vendedores ambulantes o en plataformas digitales sin garantías», explica un responsable de una cooperativa de trabajo en Lomas de Zamora.
La desigualdad educativa y laboral en el Conurbano no solo afecta a los jóvenes, sino también a la economía regional. La falta de políticas públicas para cerrar esta brecha genera un desgaste a largo plazo en la productividad y el bienestar social.
Compartir nota