La previa del enfrentamiento entre Argentina y Inglaterra por el Mundial 2026 en Atlanta se llenó de declaraciones que reflejan el respeto mutuo y la tensión del clásico. Aunque el partido se jugará el próximo miércoles a las 16, la preparación ya ha generado polémica. Exfutbolistas de Inglaterra, como John Terry y Gary Neville, pronunciaron opiniones que oscilan entre el optimismo y las críticas al equipo de Scaloni, mientras que otros prefirieron mantener un tono más respetuoso.

Terry, exdefensor del Chelsea, afirmó que «Inglaterra es mejor que Argentina jugador por jugador… salvo Messi. Pero esta vez les ganamos igual», un comentario que resalta la rivalidad histórica. Por su parte, Paul Merson, exfutbolista del Arsenal, recordó épocas pasadas al decir: «No dejo ni entrar a mi casa a un pibe con camiseta de Argentina. Hay cosas que no se olvidan». Estas palabras revelan cómo el pasado sigue presente en la relación entre ambas selecciones.

Ian Wright, quien jugó en el Arsenal, fue más pragmático: «A Argentina no le tengo el mismo miedo que le tendría a Francia o España. Tienen muchas debilidades», una crítica que se suma a las de Troy Deeney, panelista reciente y exjugador del West Ham, quien aseguró que «les vamos a dar una paliza, vamos a ganar 2-0 cómodos». Estas declaraciones contrastan con la actitud de los jugadores actuales, que han evitado provocaciones y han enfatizado el respeto mutuo.

Gary Neville, exlateral del Manchester United, fue el más contundente al pronosticar: «No veo manera de que no hagamos al menos dos goles». Su análisis de la defensa argentina, «la mejor-peor pareja de centrales del mundo», refleja la expectativa de que el partido esté definido por errores en el sector defensivo. Estas opiniones, aunque no oficiales, marcan el contexto de una semifinal que combina la historia del fútbol con la ambición de ambas selecciones por alcanzar la gloria.

El partido no solo será un duelo de habilidades, sino también de mentalidad, con exfutbolistas que buscan anticipar el clima de un enfrentamiento que podría definir el rumbo de la Copa del Mundo 2026.