El sueño de un psicólogo entre el trabajo y el deporte

Nicolás Yannuzzi, profesional de la salud mental en Martínez, en el Norte del Gran Buenos Aires, ha convertido su vocación en una paradoja: combina la vida laboral con el sueño de competir en el Mundial de pickleball. El evento, que se disputará en Da Nang, Vietnam, desde el 30 de agosto, no solo es un desafío físico, sino también una prueba de su compromiso. «La pasión por el deporte no se desliga del trabajo, pero necesito equilibrar ambos», explica Yannuzzi, quien desde hace dos años se entrena al aire libre con un equipo local. La decisión de vender rifas para financiar el viaje no es casual: el costo del boleto de ida y vuelta supera los 1.200 dólares, un desafío para un profesor que gana salarios modestos.

Un deporte que crece en escenarios globales

El pickleball, un deporte mezcla de tenis y voleibol, ya no es una novedad en el mundo. En Estados Unidos, es el deporte más practicado en términos de participación, mientras que en Asia, especialmente en China, se ha convertido en una tendencia de lujo y salud. El Mundial de Da Nang, organizado por la Federación Mundial de Pickleball (WPA), reunirá a más de 4.000 jugadores de 50 países. Yannuzzi, quien se entrenó en una academia de Buenos Aires, resalta que «el crecimiento del deporte en Argentina es incipiente, pero hay un interés por conocerlo». Aunque el país no tiene una liga profesional, el jugador busca aprovechar el evento para conectar con jugadores de otros continentes.

La economía del sueño y la responsabilidad social

Vender rifas para financiar el viaje no es solo un recurso práctico: Yannuzzi lo hace con una mirada social. «Quiero que las rifas sean un incentivo para que más personas conozcan el deporte», dice. La iniciativa, que promociona en redes sociales, ha generado un debate sobre cómo los atletas independientes pueden afrontar costos de competencias. En Argentina, donde la mayoría de los deportistas profesionales dependen de patrocinios o sponsorings, la situación de Yannuzzi refleja una realidad poco explorada: el esfuerzo individual para acceder a eventos internacionales. Según el Instituto Nacional de Deportes, el 68% de los deportistas argentinos no tienen acceso a recursos suficientes para competir fuera del país. Para Yannuzzi, el Mundial es más que un reto: es una oportunidad para demostrar que «el talento no depende de la infraestructura, sino de la determinación».

El sistema de calificaciones del pickleball, que se basa en un ranking global, será clave para Yannuzzi en Da Nang. Con un puntaje que lo sitúa en el top 500 del mundo, el argentino enfrentará rivales de todos los continentes. Mientras se prepara para el torneo, su experiencia refleja una tendencia global: el deporte se vuelve más accesible, pero los obstáculos financieros para llegar a los eventos siguen siendo un desafío.