Después de un primer tiempo devastador en el Mundial, la selección francesa vivió una bronca interna.
Rabiot denuncia actitudes inadmisibles en Francia tras derrota contra Inglaterra
El centrocampista del Milan acusó a algunos compañeros de comportamientos vergonzosos en el partido por el tercer puesto, que terminó 4-6 en contra. El primer tiempo fue un desastre, con un 0-4 a favor de los ingleses. Rabiot destacó la necesidad de orgullo para reaccionar en la segunda parte.
El partido contra Inglaterra, disputado en el estadio de San Petersburgo, fue un punto de inflexión para la selección francesa. A pesar de haber llegado a las semifinales, la derrota por 4-6 en el partido por el tercer puesto reveló una falta de cohesión en el primer tiempo. Adrien Rabiot, centrocampista del Milan, no ocultó su frustración y denunció «actitudes inadmisibles» en algunos compañeros. «Entramos de una manera bastante vergonzosa a esta primera parte», dijo el jugador en declaraciones a BeinSports, tras destacar que el comportamiento de algunos no era habitual.
Rabiot vinculó la situación con el malestar tras la eliminación contra España (0-2), pero insistió en que la actitud del equipo no podía ser improvisada. «Había un trabajo que hacer hasta el final», aclaró. En el descanso, según el jugador, el grupo se reunió para reenfocarse. «Nos dijimos que hacía falta un poco de orgullo, y la segunda parte fue claramente mejor», explicó, aunque no mencionó nombres. El partido fue un recordatorio de los errores que llevaron al fracaso en el torneo.
El contexto de la derrota sumó tensión al análisis. Francia había llegado al Mundial con la expectativa de consolidar su liderazgo, pero las críticas internas y el resultado en el campo reflejaron una crisis de identidad. Rabiot, quien ya habló sobre la necesidad de unidad, también se sumó al agradecimiento a Didier Deschamps, quien dejó el banquillo tras 14 años de trabajo. «El entrenador nos agradeció lo que hemos hecho, pero más bien somos nosotros los que también debemos agradecerle», dijo, aludiendo a la disciplina inculcada durante su etapa en la selección.
La reacción del cuerpo técnico fue clave para la recuperación. La segunda parte mostró una mejora técnica y táctica, aunque el resultado final fue un recordatorio de las presiones que enfrentan los equipos en un Mundial. Para Rabiot, el desafío es reencauzar la mentalidad del grupo. «No podemos conformarnos con hacer las cosas de cualquier manera», enfatizó, al tiempo que apuntó a la importancia de cerrar la competencia con un buen desempeño en los partidos restantes.
El partido contra Inglaterra dejó una lección clara: la cohesión y el orgullo son esenciales. La selección francesa deberá mejorar su actitud para enfrentar el siguiente partido, que podría definir su trayectoria en el Mundial.
Compartir nota