Se descubrió una isla de Fiyi hecha de cáscaras de marisco
Una pequeña isla en Vanua Levu podría ser el testimonio físico de una antigua comunidad que vivió en la costa de Culasawani.
Frente a la costa norte de Vanua Levu, la segunda isla más grande del archipiélago de Fiyi, se encontró una isla de 3.000 metros cuadrados formada en su mayoría por cáscaras de marisco. La investigación reveló que el depósito de conchas alcanza hasta 60 centímetros de grosor, con una composición del 70% al 90% de restos comestibles. La datación por radiocarbono indica que la mayor acumulación ocurrió alrededor del año 760 d.C., aunque hay evidencia de actividad entre el 420 y el 1040 d.C.
La presencia de especies comestibles sugiere que no se trata de un depósito natural. Si fuera resultado de la naturaleza, se esperaría una mezcla aleatoria de detritos marinos, como piedras o organismos inútiles. En cambio, la concentración de conchas implica intervención humana. Esto podría significar que allí vivía una comunidad que se alimentaba y trabajaba en la zona. Con el tiempo, esos restos se convirtieron en una isla, mostrando cómo los humanos, sin intención, pueden crear tierra.
El hallazgo es crucial para la arqueología de Vanua Levu, un lugar poco estudiado. Este yacimiento ofrece una oportunidad para reconstruir la vida de antiguos asentamientos y entender sus costumbres. La primera vez que el equipo detectó la isla fue en 2017, durante un reconocimiento general.
Esta isla, hecha de cáscaras de marisco, no solo es un testimonio de la actividad humana pasada, sino también un ejemplo de cómo la tecnología moderna puede revelar secretos antiguos en lugares inesperados.
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