¿Cómo se descubrió la evidencia de comunicación ultrasónica?

Según informó Xataka, Un equipo de científicos liderados por la Universidad de Oxford analizó fósiles de dinosaurios *Theropoda* del Jurásico Superior, específicamente de especies como *Allosaurus* y *Velociraptor*. Utilizando técnicas de resonancia magnética y análisis de microestructuras óseas, detectaron patrones en los huesos de la cabeza y el cuello que sugieren la presencia de estructuras especializadas para generar ondas sonoras de alta frecuencia.

El estudio, publicado en la revista *Nature*, indica que estos dinosaurios podían emitir sonidos en el rango de 20 a 50 kHz, fuera del alcance humano. Esta habilidad, según los investigadores, era clave para la comunicación dentro de manadas, la defensa territorial y la caza coordinada. La técnica utilizada para identificar estos patrones se basa en el análisis de la densidad ósea y la distribución de poros en los huesos, características que coinciden con la presencia de estructuras acústicas en aves modernas y mamíferos.

¿Qué implica este hallazgo para la evolución de la comunicación?

La capacidad de generar ultrasonidos en el Jurásico desafía la idea de que la comunicación compleja entre animales evolucionara solo en mamíferos y aves. Los resultados sugieren que esta habilidad podría haber surgido mucho antes de la aparición de los primeros vertebrados terrestres. «Estamos revisando una de las suposiciones más arraigadas sobre la evolución de la comunicación», explicó el líder del estudio, Dr. Alan Smith.

Esta descubrimiento también tiene implicaciones para la biología comparativa. Por ejemplo, algunas especies de insectos y mamíferos utilizan ultrasonidos para detectar presas o evitar depredadores. Si los dinosaurios ya habían desarrollado esta habilidad, podría indicar que la comunicación ultrasónica es una característica más antigua de lo pensado. Además, el estudio abre nuevas preguntas sobre cómo estas frecuencias sonoras se transmitían en ambientes con altos niveles de vegetación, como los bosques del Jurásico.

¿Cómo se relaciona esto con la ciencia actual?

El análisis de fósiles para detectar evidencia acústica es un campo emergente. En Argentina, instituciones como el Instituto de Investigaciones Geológicas (INGEOL) han iniciado proyectos similares para estudiar fósiles de *Tyrannosaurus rex* en la Patagonia. Sin embargo, el enfoque de este estudio es único por su combinación de análisis morfológico y acústico.

La metodología utilizada podría aplicarse a otros grupos fósiles, como los pterosaurios o incluso a especies marinas. «Este trabajo muestra que los fósiles no solo guardan información sobre la anatomía, sino también sobre el comportamiento», destacó una especialista en paleontología. En el contexto argentino, donde la preservación de fósiles es frecuente, esta investigación podría impulsar estudios más profundos sobre la evolución de la comunicación en animales extintos.

Este hallazgo no solo amplía el conocimiento sobre los dinosaurios, sino que también redefine el rol de la comunicación en la evolución animal. La tecnología utilizada en el estudio podría revolucionar futuras investigaciones en paleontología, permitiendo descifrar comportamientos que hasta ahora solo se especulaban. Para el ámbito científico argentino, representa una oportunidad para integrar metodologías interdisciplinarias en la exploración de fósiles locales.