El presidente de la Federación Senegalesa de Fútbol (FSF), Abdoulaye Fall, desató una discusión al revelar que el médico de la selección nacional masculina, Abdourahmane Fédior, no posee formación específica en medicina deportiva. «El jefe de nuestros servicios médicos no tiene la formación académica necesaria para atender a nuestros atletas», declaró en una rueda de prensa tras la eliminación del Mundial. La revelación, hecha en un acto de balance, generó críticas y cuestionamientos sobre la salud de los jugadores durante la competencia.

Fall explicó que descubrió la situación «tarde» y que algunos jugadores «no tenían plena confianza» en Fédior. «Hacía falta encontrar una experiencia convincente para que estuvieran tranquilos, porque la salud está por encima de todo», afirmó, en una declaración que resalta la falta de credibilidad en la gestión médica. Los comentarios de Fall llegaron a un momento en que Senegal buscaba justificar su eliminación en octavos de final, algo que algunos vinculan con la posible negligencia en la atención de los futbolistas.

Fédior, en tanto, rechazó las acusaciones y se defendió con un historial profesional. «Obtuve mi diploma de médico especialista en deporte en 2008. Fui parte de la primera promoción de esa formación», aseguró. El médico admitió que su primera especialidad fue la ginecología, pero destacó su trayectoria en medicina deportiva, afirmando haber trabajado con clubes y selecciones desde los años ochenta. Su defensa, sin embargo, no convenció a todos, especialmente tras las denuncias de la Federación.

La Asociación Senegalesa de Medicina del Deporte (ASMS) también se pronunció en defensa de Fédior. En un comunicado, la institución destacó su diploma en medicina y biología del deporte de la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar. La ASMS expresó «profunda indignación» por las declaraciones de Fall, calificándolas como «falsedades». Esta situación refleja una tensión entre la institucionalidad futbolística y la necesidad de garantizar la salud de los jugadores, un tema clave en el fútbol africano.

La controversia pone de relieve las dificultades de la Federación Senegalesa para mantener estándares de cuidado médico. La investigación continúa, pero la imagen de la selección se ve afectada por una crisis de confianza que trasciende el campo de juego.