La industria del calzado en el conurbano enfrenta una crisis que ha llevado a miles de empleos en peligro, con sindicatos alertando sobre la falta de respuestas gubernamentales.
Sindicatos advierten sobre la crisis del calzado: 8 mil empleos perdidos y fábricas en riesgo
Horacio Jerez, secretario del gremio de la industria textil, destacó la caída del consumo y la falta de apoyo del Estado. El sector, clave en la economía local, se ve afectado por la desaceleración económica y la falta de inversión.
La crisis del calzado en el conurbano
El sector del calzado, tradicionalmente uno de los pilares económicos del conurbano bonaerense, atraviesa una situación crítica que ha dejado en el aire el futuro de miles de trabajadores. Según Horacio Jerez, secretario general del gremio de la industria textil, la combinación de una caída del 30% en el consumo interno, la precarización laboral y la falta de apoyo estatal ha convertido al rubro en una «zona de riesgo». «Hemos perdido más de 8 mil empleos desde el comienzo de la administración actual, y la situación no muestra signos de estabilización», afirmó Jerez durante una reunión con representantes de las fábricas afectadas.
La industria, que concentra una gran parte de la producción nacional de calzados, ha enfrentado desafíos complejos en los últimos años. La pandemia aceleró la crisis, al reducir la demanda de productos no esenciales, mientras que el aumento de los costos de producción y la falta de acceso a créditos bancarios han complicado aún más la situación. «Las empresas no pueden invertir en nuevas líneas de producción si no tienen garantizada la demanda», explicó Jerez, quien destacó la necesidad de políticas públicas que respalden la reactivación del sector.
El caso Rave: una fábrica en riesgo
Uno de los casos más emblemáticos de la crisis es la planta de Rave, ubicada en Villa Diamante, partido de Lanús. Esta fábrica, que emplea a más de 500 trabajadores, se encuentra en una situación crítica. Según fuentes del sindicato, la empresa ha paralizado la producción por falta de materia prima y no ha podido cumplir con los pagos de salarios pendientes. «La situación es desesperante. Hace más de dos meses que no recibimos nuestro sueldo», relató un trabajador anónimo que prefirió no revelar su nombre.
La planta de Rave, que era una de las principales fuentes de empleo de la zona, ha estado bajo la mira del gobierno provincial desde el año pasado. Sin embargo, las autoridades no han presentado un plan claro para evitar su cierre definitivo. «El Estado debería haber intervenido antes, pero parece que la crisis no es prioridad», criticó Jerez, quien llamó a la sociedad civil a presionar por soluciones. La falta de respuestas ha generado inquietud entre los vecinos, quienes temen la pérdida de empleos y la degradación de la calidad de vida en la zona.
Expectativas y la falta de acción política
El gremio ha exigido una intervención del gobierno provincial y federal para reactivar el sector. Según Jerez, el principal reto es «construir una estrategia de reactivación que incluya subsidios a la producción, el fomento de la exportación y la modernización de las fábricas». Sin embargo, las autoridades no han presentado un plan concreto, lo que ha generado desconfianza entre los sindicatos y los empresarios.
La crisis del calzado no solo impacta a los empleados, sino también a las comunidades que dependen de este rubro. En la zona de Villa Diamante, donde la planta de Rave ha sido una de las principales empleadoras, la desaceleración de la actividad ha generado una reducción en la demanda de servicios locales y una caída en el valor de las viviendas. «El sector no solo genera empleo, sino también impulsa la economía regional», destacó un representante local.
A pesar de los desafíos, algunos sectores del rubro buscan alternativas para sobrevivir. Empresas pequeñas han comenzado a exportar hacia mercados de América Latina, mientras que otras han diversificado su producción hacia productos como ropa interior y calzado deportivo. Sin embargo, estas iniciativas requieren de apoyo estatal y de una visión a largo plazo que, hasta ahora, no se ha materializado.
La crisis del calzado en el conurbano pone de relieve la vulnerabilidad de un sector clave para la economía local. Con más de 8 mil empleos perdidos y fábricas en riesgo de cerrar, la falta de acción política amenaza la estabilidad de miles de familias. Los sindicatos y los empresarios exigen respuestas urgentes, pero sin un plan claro, la situación podría empeorar. La industria, que ha sido un motor de desarrollo en el conurbano, ahora enfrenta el desafío de reinventarse o desaparecer.
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