Estados Unidos probó en 2001 cómo pintar techos blancos puede reducir el calor y ahorrar energía.
Un experimento en Filadelfia demostró que techos blancos bajan la temperatura interior hasta 3 grados, evitando el uso de 560 kWh anuales por casa. La iniciativa, que tuvo éxito, podría inspirar políticas climáticas en Argentina y otros países.