En la salida del estadio de Atlanta, minutos después del triunfo de Argentina sobre Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, Claudio Fabián Tapia se convirtió en protagonista de una escena inesperada. Acompañado por Luciano Nakis, el presidente de la AFA se permitió un gesto íntimo: se le secó la nuca con un paño frío, mientras mantenía una conversación con el periodista que cubría el evento. «Me secan la nuca», dijo Tapia, mostrando una sonrisa y llevando la pelota del partido bajo el brazo. La imagen, capturada por cámaras y compartida en redes, se volvió un tema de debate entre seguidores de la Selección.

La acción no fue ajena al contexto previo entre los dos hombres. Tapia y Nakis habían sido protagonistas en un episodio viral durante la Copa América 2024, cuando en el estadio MetLife Stadium, durante el partido contra Canadá, el presidente de la AFA fue visto con un paño frío en el cuello, mientras Nakis, presidente de Deportivo Armenio, se lo secaba. Aquella escena generó comentarios en la prensa y fue analizada como un gesto de cercanía entre dirigentes.

Esta vez, la situación se repitió, pero con un matices adicional. Tapia, quien había estado ausente en la cancha por motivos de salud, explicó que en ese momento atravesaba un cuadro gripal con fiebre y malestar. «No me podía ni mover y no me quería perder el partido. Por eso, Luciano Nakis estuvo ahí para acompañarme», escribió luego en su cuenta personal, en un intento por justificar el gesto. Sin embargo, el hecho no pasó desapercibido en un contexto donde ambos figuran como figuras clave en un escenario de investigación judicial por presuntos delitos de corrupción en la gestión de la AFA.

La relación entre Tapia y Nakis se ha convertido en un tema de interés en los medios. Mientras el presidente de la AFA sigue al frente de la selección, su compañero en la gestión ha sido señalado como parte de un grupo investigado por la Justicia argentina. Sin embargo, en ese momento, el vínculo entre ambos parece haberse consolidado como un ejemplo de trabajo en equipo, incluso más allá de las funciones oficiales. La imagen de Tapia recibiendo el cuidado de Nakis no solo resaltó un momento de camaradería, sino también la presión que enfrentan para mantener una imagen cohesiva dentro y fuera del campo.

El gesto de Tapia y Nakis se sumó a una narrativa de apoyo mutuo en un entorno de altas expectativas. Mientras la Selección Argentina se prepara para la final, el episodio refleja cómo los dirigentes buscan mantener una imagen de unidad, aunque el escrutinio judicial siga vigente.