Un mes después de los terremotos, La Guaira sigue en la mira: 2.645 muertos, 50.000 desaparecidos y una operación de rescate desbordada.
Terremotos en Venezuela: 2.645 muertos y 50.000 desaparecidos tras 11 días de crisis
La ciudad de La Guaira, epicentro del desastre, vive una crisis humanitaria. Rescatistas internacionales y familias luchan contra el tiempo en busca de supervivientes, mientras el gobierno enfrenta críticas por su gestión.
El 27 de febrero de 2023, dos terremotos destruyeron La Guaira, dejando un saldo de 2.645 muertos, 12.000 heridos y 50.000 personas desaparecidas. La ciudad, convertida en un campo de ruinas, sigue siendo el foco de una operación de rescate que combina esfuerzos internacionales y voluntarios. En el sector de Playa Grande, rescatistas argentinos y vietnamitas trabajan en el edificio Oasis Beach, donde buscan al vicealmirante Gustavo Romero Matamoros, cuya comunicación por código Morse ha mantenido en vilo a familias.
Los casos de Fabio, un niño de 9 años que lleva 9 días bajo escombros, y Lucas Gámez, el argentino de 8 años buscado en el mismo lugar, simbolizan la incertidumbre que abruma a las familias. «No hay señales de vida», confirmaron autoridades, aunque su padre no abandona las esperanzas. En paralelo, la perra Katia, acompañante de los rescatistas, se convirtió en una figura simbólica de la búsqueda.
El gobierno enfrenta acusaciones de ineficacia y corrupción, mientras la militarización de las zonas afectadas limita el acceso a los recursos. Familiares de víctimas denuncian que la prioridad se centra en encontrar al vicealmirante, ignorando otros puntos donde se reportó una «prueba de vida». La escasez de suministros, la falta de coordinación entre organismos y la degradación de infraestructuras básicas como agua potable y electricidad profundizan la crisis.
La búsqueda del vicealmirante sigue sin dar resultados, pero su comunicación en clave Morse reaviva la esperanza. En La Guaira, la lucha por salvar vidas y reconstruir una ciudad dividida entre la desesperanza y la tenacidad continúa, en un contexto de crisis institucional y humanitaria. La comunidad, aunque fracturada, mantiene la esperanza en la solidaridad y el esfuerzo colectivo, aunque el camino hacia la recuperación parece interminable.
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