En el Gran Buenos Aires, el transporte público ya absorbe un tercio del salario mínimo, según un informe del Observatorio Económico de la Provincia de Buenos Aires. El costo promedio mensual para trasladarse a trabajar subió de $6.656 a $115.000, un incremento del 416% en solo tres años. Este desplome económico impacta directamente en hogares de la región, donde la inflación acumulada desde diciembre de 2023 alcanzó un 320,2%, 8 puntos por encima del promedio nacional.

La desocupación en el conurbano alcanzó el 9,7% en el primer trimestre de 2026, casi dos puntos por encima del promedio del país. La situación se agrava en la población joven: la tasa de desempleo entre los 15 y 24 años rozó el 15%, una cifra que refleja la dificultad de acceder al mercado laboral. Desde la asunción de milei-de-celos-y-espionaje/»>Javier Milei, la provincia perdió 85.299 empleos registrados, lo que equivale a un cuarto de los puestos destruidos en el país.

La reconfiguración de tarifas de servicios públicos fue clave para este escenario. Los aumentos, que se multiplicaron en los últimos años, han impactado en presupuestos familiares. En zonas como San Isidro o Avellaneda, los hogares deben ajustar gastos básicos para cubrir el costo de transporte, lo que limita su capacidad de gasto en otros rubros. El impacto es particularmente agudo en barrios periféricos, donde la infraestructura y la conectividad son más precarias.

El deterioro económico en el GBA se traduce en una crisis de desempleo y vivienda. La combinación de altas tarifas y escasez de empleos ha generado una situación crítica para familias que ya enfrentan la inflación. En villas como La Matanza o en localidades como Morón, los vecinos denuncian que el desempleo se combina con la falta de acceso a servicios, lo que complica aún más su situación. El informe advierte que sin acciones concretas, la región podría seguir en una curva descendente de desarrollo.

El impacto de los aumentos en transporte y empleo deja a familias en el GBA sin opciones: en 2026, el costo de viajar a trabajar supera el salario mínimo, mientras que la desocupación duplica su gravedad entre jóvenes, generando una crisis social que requiere respuestas urgentes.