La condena a tres años y seis meses de prisión contra Hugo Denari, uno de los hermanos acusados del asesinato de Walter Teves, cerró un proceso judicial que duró más de 18 meses. El hombre, de 27 años, fue juzgado en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de Lomas de Zamora por el delito de «homicidio preterintencional agravado por la participación de un menor». La víctima, Walter Teves, falleció en enero del año pasado luego de pasar 651 días internado tras recibir una golpiza en su casa, en el marco de un conflicto familiar.

La familia de Teves, compuesta por su esposa María Duarte, sus hijos y su nuera, permaneció en silencio al escuchar el veredicto. María, quien acompañó a su pareja en los tribunales durante más de un mes y medio, declaró que «nos destruyeron» y que «tres años y medio de condena es nada» comparado con el dolor que sufrieron al perder a su cuñado. «Esperaba una condena más elevada, de seis años», dijo, mientras agachaba la cabeza y se abrazaba a su hijo, como en el momento en que su marido murió.

La fiscal Viviana Giorgi había pedido una pena de 14 años por el delito de «homicidio simple con dolo eventual», agravado por la participación del acusado, quien era menor de edad en el momento de los hechos. Los abogados de la familia, Silvia Medina y Abelardo Tavira, habían solicitado una condena por «homicidio preterintencional» y, de manera subsidiaria, ocho años por el mismo delito. Los jueces Luis Miguel Gabián, Marcelo Dellature y María Fernanda Anaya finalmente optaron por la pena mínima permitida por la ley, lo que generó un rechazo de la defensa.

La familia no recurrirá a la Cámara de Casación, ya que, según María, «terminamos siendo condenados porque nosotros perdimos un familiar querido». La decisión refleja la tensión entre el derecho penal y el impacto emocional en las víctimas, una tensión que ha caracterizado el caso desde su inicio. La sentencia, que establece un mínimo de tres años y medio de prisión, deja abierta la posibilidad de un cumplimiento parcial, pero no altera el peso del sufrimiento que el caso dejó en el hogar de Teves.

La familia rechazó la condena, considerando que no sanciona lo suficiente el delito, pero optó por no apelar para evitar revivir el dolor. La sentencia, que impone un mínimo de tres años y medio, no resuelve el conflicto emocional que generó el crimen, pero cierra un proceso judicial que abarcó más de 18 meses de debates y testimonios.