El jurado popular de los Tribunales de Lomas de Zamora concluyó con una decisión unánime la responsabilidad de tres imputados en el crimen de Fernando Pérez Algaba, empresario encontrado descuartizado y decapitado en un campo de General Rodríguez. El empresario, identificado como uno de los principales financieros del área, fue asesinado el 18 de julio de 2023 en un acto que se investigó como un ajuste de cuentas. La causa, que involucra múltiples imputados, se desarrolló bajo el marco del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 9, donde se espera la sentencia que podría incluir prisión perpetua.

La Fiscalía y la querella pidieron condenas de prisión perpetua, destacando el uso de arma de fuego, la premeditación y la codicia como agravantes. Para la fiscalía, el crimen fue «triplamente agravado» y sumaron como cuarto agravante la «alevosía» en el método de asesinato. Los defensores de los acusados, en cambio, solicitaron absoluciones y, en caso de no lograrlas, reclamaron que sus clientes sean juzgados por encubrimiento. La decisión del jurado, sin embargo, cerró un capítulo en la causa, dejando pendiente el destino de otros imputados que enfrentan juicio oral.

El empresario, cuyo cuerpo fue encontrado en partes dispersas en Lomas de Zamora, fue identificado como una figura clave en el sector financiero de la región. Según la acusación, su muerte fue motivada por una deuda de 200 mil dólares, relacionada con la venta de cuatro departamentos. El hecho generó un impacto profundo en la comunidad de General Rodríguez, donde se habló de una red de intereses que se desató en una violencia desproporcionada. La hipótesis principal del caso apunta a que la víctima fue asesinada para neutralizar una deuda que, según las investigaciones, se había convertido en una cuestión de poder.

La causa incluye a otros cuatro imputados, entre ellos la gestora Flavia Bomrad, el comisario Horacio Córdoba y dos hombres vinculados a la investigación. El proceso, que se desarrolló en múltiples jurisdicciones, evidenció una complejidad en el entramado de intereses y relaciones que se desató en una violencia extrema. Mientras se espera la sentencia final, la comunidad sigue en tensión, buscando respuestas sobre los motivos y las responsabilidades en una historia que aún no cerró.

La condena de los tres acusados marca un punto clave en una causa que sigue abierta, con otros imputados aún en juicio y una comunidad que busca clara resolución a un crimen que dejó un impacto duradero en el conurbano.