Un trofeo, un sabor y una victoria que trasciende el conurbano.
Un emprendimiento de Temperley ganó el campeonato provincial del alfajor
El pasado fin de semana, miles de personas disfrutaron en el Microestadio Lionel Messi de Lanús de un evento gratuito que celebró la cultura del alfajor. El triunfador fue Mencantó, un emprendimiento temperleyano con antecedentes de éxito en competencias anteriores.
El triunfo de Mencantó en el concurso de Temperley
El pasado fin de semana, la ciudad de Lanús fue el epicentro de una celebración culinaria que reunió a cientos de vecinos y emprendedores. El Campeonato Provincial del Alfajor, organizado en el Microestadio Lionel Messi (ubicado en Remedios de Escalada), se convirtió en un espacio de encuentro y competencia que destacó la calidad de la artesanía local. Mencantó, un emprendimiento de Temperley, se alzó con la victoria después de un concurso que incluyó pruebas de textura, sabor y presentación. Este logro se suma a su historial: en 2025, el equipo ya había ganado el Campeonato Argentino del Alfajor en la categoría artesanal, un hito que resalta su trayectoria en el mundo de los dulces.
Un festival de sabores y emprendimientos
El evento fue más que una competencia: fue una fiesta de la cultura local. Desde la mañana, el lugar se llenó de personas que degustaban muestra de alfajores de diferentes participantes, desde recetas tradicionales hasta innovadoras. La entrada fue gratuita, lo que permitió que personas de distintos barrios del conurbano disfrutaran de una experiencia que combina gastronomía y economía. Además del trofeo, los ganadores recibieron premios en efectivo y kits de promoción para expandir sus negocios. El director del evento, quien no quiso revelar su nombre, destacó que «este tipo de concursos no solo fomentan el talento local, sino que también fortalecen la identidad de la región».
Categorías y reacciones en el concurso
El concurso contó con múltiples categorías, entre ellas «alfajor tradicional», «innovador» y «para personas con discapacidad», lo que reflejó un enfoque inclusivo. El segundo lugar fue para un emprendimiento de San Isidro, mientras que el tercero fue ocupado por una cooperativa de San Martín. Las reacciones de los participantes fueron positivas: «Es un orgullo ver cómo el trabajo de muchos se reconoce», dijo un vendedor que había asistido al evento. Además, el lugar se transformó en una feria de emprendimientos, donde los ganadores expusieron sus productos y recibieron consultas de compradores y potenciales colaboradores.
El rol del conurbano en la cultura del alfajor
El Campeonato Provincial del Alfajor no es un evento aislado: es parte de un movimiento que ha ganado fuerza en la región. En los últimos años, los congresos de pastelería y ferias de emprendimiento han destacado el potencial de la industria de dulces en el conurbano. Mencantó, por ejemplo, ha logrado expandir su marca gracias a la red de contactos formada en eventos similares. «Este tipo de competencias son vitales para validar nuestro trabajo», explicó el dueño del emprendimiento. La importancia de estos eventos radica no solo en el reconocimiento, sino en la oportunidad de conectar con otros productores, lo que impulsa la economía local.
¿Qué viene después para los ganadores?
Los próximos pasos para Mencantó incluyen la participación en ferias regionales y la posibilidad de exportar su producto a ciudades cercanas. El director del evento mencionó que ya están planificando una edición del concurso para el próximo año, con más categorías y mayor alcance. «Queremos que este sea un espacio que siga creciendo y que incluya a más emprendedores», dijo. Para los participantes, el logro es un recordatorio de que el trabajo artesanal puede convertirse en un motor de desarrollo económico, especialmente en un contexto donde la industria alimentaria local busca posicionarse en el mercado.
La victoria de Mencantó no solo representa un hito personal, sino un esfuerzo colectivo por fomentar la cultura y la economía del conurbano. Con la mira puesta en futuras competencias, el evento deja en claro que el mundo de los dulces no solo es una tradición, sino una herramienta para construir comunidades más sólidas.
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