¿Cómo funciona SignalTrace?

Según informó Xataka, El sistema desarrollado por Leonardo, llamado SignalTrace, utiliza datos de red para vincular señales de teléfonos inteligentes con los vehículos que los transportan. Cuando un dispositivo se conecta a una red 4G/5G, el sistema analiza la ubicación y registra la relación entre el dispositivo y el vehículo. Esto permite rastrear movimientos sin identificar a los usuarios, según un comunicado de la empresa. La tecnología se basa en algoritmos que correlacionan patrones de conexión y geolocalización, aunque no almacena datos personales directamente.

El rastro masivo y su impacto

Los expertos señalan que SignalTrace podría permitir rastrear a personas sin necesidad de su identificación, lo que plantea preguntas sobre el límite entre seguridad y vigilancia. «El sistema no graba conversaciones ni datos sensibles, pero sí mapea movimientos, lo que podría ser útil para controlar flujos de personas en emergencias», explica un analista en tecnología. Sin embargo, críticos advierten que su uso en escenarios como crisis o operaciones policiales podría normalizar la supervisión masiva. En Argentina, la normativa vigente limita el acceso a datos de ubicación sin autorización, lo que genera inquietud sobre la legalidad del sistema.

La visión de Leonardo

Leonardo minimiza los riesgos, afirmando que su tecnología se diseña «para proteger la privacidad de los usuarios». «No guardamos ni identificamos a nadie, solo registramos correlaciones para mejorar la eficiencia de servicios como el transporte público», sostiene la empresa. En un comunicado, destacan que el sistema se podría aplicar en contextos como el control de tránsito o la gestión de emergencias, donde «la seguridad colectiva supera el riesgo de vigilancia». Sin embargo, la falta de transparencia sobre cómo se usará el dato y quién tendrá acceso sigue siendo un punto polémico.

El lanzamiento de SignalTrace refleja una tendencia global de integrar tecnología en el control de movimientos, aunque su implementación en Argentina enfrenta desafíos legales y éticos. Mientras la empresa promete limitar el uso del dato, la sociedad debe decidir si la conveniencia de una herramienta tecnológica justifica la posible erosión de la privacidad.