Un pacto inédito para evitar una guerra en el Golfo Pérsico
Una propuesta para el Golfo: gestión compartida del estrecho de Orm nadie
La tensión entre Estados Unidos e Irán por el control del estrecho de Ormuz ha generado un bloqueo que interrumpe la cuarta parte del petróleo mundial. Un grupo de analistas propone un modelo inspirado en la postguerra europea para evitar una guerra abierta.
La disputa por el control del estrecho de Ormuz entre Estados Unidos e Irán se ha intensificado tras una serie de ataques contra buques mercantes, que han reducido el tráfico marítimo a un tercio de su nivel normal. El conflicto, que se desencadenó tras la crisis nuclear del pasado, ahora se centra en la estratégica vía de acceso al 20% del petróleo mundial. Expertos militares advierten que intentar abrir el estrecho por la fuerza en medio de la hostilidad sería una tarea imposible, al punto de llevar a una escalada irreversible.
La propuesta de un grupo de analistas, detallada en un informe reciente, busca establecer un mecanismo de cooperación regional. Se basa en un tratado de posguerra europeo que regulaba la producción colectiva de carbón y acero, y sugiere convertir el estrecho en un «bien común regional». Según el modelo, los ocho países del Golfo Pérsico —incluyendo Irán y Arabia Saudita— administrarían las aguas como un espacio compartido, cobrando una tarifa simbólica solo a los petroleros para financiar seguridad y medioambiental. Esta medida, aseguran los analistas, podría cumplir la demanda iraní de mayor control sin desestabilizar la región.
La idea, explicó Esfandyar Batmanghelidj, fundador del grupo, «no es solo una solución práctica, sino un indicador de si los países del Golfo pueden encontrar un camino hacia una paz duradera». Aunque el modelo no resuelve las tensiones históricas entre Irán y EE.UU., permite a los países ribereños compartir el riesgo y los beneficios del estrecho, evitando la confrontación directa. El desafío, según los expertos, es lograr un acuerdo que respete los intereses de todos, incluyendo la soberanía iraní.
La propuesta también se enmarca en un contexto global donde la dependencia energética y la inestabilidad regional siguen siendo puntos críticos. Si se implementa, el modelo podría ser un precedente para otros conflictos de interés estratégico, como el canal de Suez o la ruta del petróleo en el Pacífico. Sin embargo, la diplomacia se ha paralizado tras meses de ataques mutuos, lo que convierte la propuesta en un intento de romper el estancamiento. La clave, según los analistas, está en la capacidad de los países del Golfo para priorizar la cooperación sobre la rivalidad.
La propuesta de gestión compartida del estrecho de Ormuz no solo busca evitar una guerra, sino también establecer un marco de trabajo regional que priorice la paz. Si se materializa, podría transformar el estrecho en un símbolo de cooperación en lugar de conflicto, aunque su éxito dependerá de la capacidad de los actores involucrados para superar décadas de tensiones.
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