El debate sobre el VAR

Los gremios de árbitros argentinos, tras semanas de críticas por fallos en partidos de primera división, decidieron lanzar una alerta. En comunicados públicos, instaron a los organismos que regulan el fútbol a investigar casos como el de Andrés Gariano, quien no expulsó a Mauro Arambarri en Atlético Tucumán-River. La situación, según los gremios, no es aislada: el VAR, supuesto salvador del arbitraje, parece convertirse en herramienta para justificar decisiones que no tienen base en la regla.

La crítica se basa en el análisis de acciones donde el sistema de videoarbitraje no solo no corrigió errores, sino que los validó. Como el caso del partido en Santiago del Estero, donde un jugador fue expulsado tras una jugada dudosa. Las cámaras mostraron que la tarjeta roja fue emitida sin ver el momento exacto, pero el VAR no detectó la irregularidad. «El VAR no es infalible. A veces lo usan para justificar decisiones que no deberían tomarse», asegura un integrante del gremio.

El caso de Santiago del Estero

En el partido entre San Lorenzo y Estudiantes de La Plata, un jugador fue expulsado tras una jugada en la que el árbitro no vio el contacto. La decisión fue revisada por el VAR, que confirmó la expulsión. Sin embargo, imágenes revelaron que el jugador no había tocado al rival. «El VAR no solo no corrigió el error, sino que lo validó. Eso no es justicia», comentó un hinchas de Estudiantes.

El incidente reavivó las preguntas sobre la formación del equipo de videoarbitraje. Según fuentes del fútbol, algunos técnicos no reciben formación específica sobre el uso de la tecnología, lo que genera inconsistencias. «El VAR debería ser un reflejo de la realidad, no una justificación de decisiones que no tienen base», dijo un entrenador que pidió anonimato. La situación, sin embargo, no tiene solución inmediata: la tecnología no reemplaza al árbitro, pero su uso debe ser transparente.

La tensión entre el arbitraje tradicional y el VAR crece. Mientras los gremios denuncian fallos sistemáticos, los partidos continúan bajo la sombra de decisiones cuestionables. La clave, según expertos, está en una formación más rigurosa para los técnicos y una revisión constante del sistema. Sin embargo, hasta que no haya transparencia, el debate seguirá siendo incierto.