Las ventas en comercios de la región metropolitana enfrentaron un nuevo repunte en la desaceleración, según datos del sector retail.
Ventas en comercios de la región metropolitana caen 2,5% en Día del Niño, según sector
La caída, que supera el promedio nacional, refleja una constante desaceleración en el gasto de los hogares. Expertos atribuyen la situación a la inflación y la pérdida de poder adquisitivo. Los comercios de la zona han ajustado estrategias para mitigar el impacto.
Un año más de desaceleración en las ventas
El Día del Niño, tradicionalmente un pico de gasto para familias, marcó otra jornada de desaceleración en el comercio de la región metropolitana. Según datos recopilados por la Asociación Argentina de Comercio (AAC), las ventas registraron una caída del 2,5% frente al año anterior, un ritmo que supera al promedio nacional. Esta tendencia, que persiste desde 2022, refleja la dificultad de los hogares para mantener sus niveles de gasto, afectados por la inflación y la pérdida de poder adquisitivo.
Los comercios de la zona, desde supermercados hasta tiendas especializadas, enfrentan un desafío constante: convertir la demanda de productos básicos en volumen suficiente para cubrir costos fijos. En áreas como San Isidro, Vicente López y Pilar, los dueños de pequeños establecimientos han reducido descuentos y ajustado inventarios para adaptarse a la demanda reducida. «La realidad es que el consumidor no puede seguir gastando como antes», asegura María Fernández, propietaria de una tienda de juguetes en San Fernando.
Promociones agresivas no alcanzaron el volumen esperado
A pesar de las campañas de descuentos y promociones, los comercios no lograron alcanzar las metas previstas. Según la AAC, la mayoría de los establecimientos registró una caída del 3% en ventas respecto al 2023, un dato que contrasta con el crecimiento del 5% en el mismo periodo de 2022. La situación se agrava en sectores como la ropa infantil y los juguetes, donde la demanda se vio impactada por la crisis económica.
«El problema no es la calidad de los productos, sino la capacidad del consumidor para adquirirlos», explica Javier Rojas, analista económico de la región. La inflación acumulada en los últimos 12 meses superó el 40%, lo que ha llevado a las familias a priorizar gastos esenciales sobre compras no necesarias. En el caso de los juguetes, los precios promedio subieron un 12% en el año, lo que influye directamente en la decisión de compra.
Adaptación y estrategias para enfrentar la crisis
Los comercios de la región metropolitana han adoptado estrategias para mitigar el impacto de la caída en ventas. Muchos han optado por reducir costos operativos, como la contratación de personal por horas o la implementación de sistemas de pago electrónico para reducir gastos en efectivo. Además, se han enfocado en productos de alto valor para el hogar, como electrodomésticos y muebles, que mantienen un crecimiento del 6% en ventas.
En el sector de la gastronomía, los establecimientos han adaptado su oferta para atraer a familias con menos presupuesto. «Ofrecemos menús económicos y promociones por compras en grupo», explica Carlos Rojas, dueño de un restaurante infantil en Av. del Libertador. Sin embargo, el desafío sigue siendo grande: la reducción del 15% en el gasto en entretenimiento familiar impacta directamente en el volumen de clientes.
El camino hacia la recuperación
Analistas coinciden en que la recuperación del comercio depende de una mejora en la actividad económica y en la confianza de los consumidores. Según el Indec, el gasto en bienes duraderos creció un 8% en el primer trimestre de 2024, lo que sugiere una posible recuperación en sectores clave. Sin embargo, la incertidumbre sobre el tipo de cambio y las políticas fiscales continúa limitando la capacidad de inversión en el sector.
«El futuro dependerá de si el Estado puede estabilizar la economía y generar confianza», afirma Rojas. En la región metropolitana, donde la población familiar es más concentrada, el impacto de una mejoría en el gasto podría ser significativo. Pero, por ahora, la constante desaceleración en las ventas sigue marcando el ritmo de la actividad comercial.
La caída en las ventas del Día del Niño refleja una tendencia a largo plazo que pone en jaque a los comercios de la región. A pesar de las estrategias de adaptación, la inflación y la pérdida de poder adquisitivo continúan siendo obstáculos. Los analistas destacan la necesidad de una mejora en la confianza del consumidor para que la recuperación sea sostenible.
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