Victoria Villarruel reafirmó su alianza con la base provincial al participar en la vigilia del Día de la Independencia en Tucumán, donde evitó aplaudir el discurso del presidente Javier Milei. Mientras el libertario fue criticado por la Iglesia por su postura sobre la corrupción, la vicepresidenta recorrió la capital tucumana en un desfile cívico-militar y visitó un complejo industrial azucarero afectado por la política económica del Ejecutivo. «Sin familia no hay trabajo. Sin trabajo no hay producción. Sin producción no hay patria, y eso es la argentinidad», afirmó al salir de la Catedral, marcando una línea distinta a la teoría del «derrame» de inversión promovida por Milei.

La agenda de Villarruel, bajo la bandera «Todo por Argentina», incluyó reuniones con gobernadores como Leandro Zdero (Chaco), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy) y Rolando Figueroa (Neuquén), que esperaban el discurso de Milei en la Casa Histórica. Estas muestras de cercanía con dirigentes provinciales buscan consolidar su rol fuera del frente de gobierno, tras el distanciamiento con el Presidente a fines de 2024. Desde entonces, la vicepresidenta prioriza la conexión con las bases, a diferencia del mandatario, cuya agenda se centra en la diplomacia internacional.

Durante su visita, se le preguntó si descartaba una candidatura presidencial. Villarruel rechazó abordar el tema directamente, pero reconoció que «va a servir a la Argentina, donde sea que me encuentre». Aunque no confirmó intenciones, su discurso subrayó el enfoque en la producción y la identidad nacional, un contrapunto claro al modelo económico del Ejecutivo. En un contexto donde el oficialismo busca redefinir su estrategia, su presencia en Tucumán refleja una intención de consolidar su peso en la política nacional, especialmente en un escenario donde las tensiones entre partidos y el sector privado marcan el rumbo del país.

La decisión de Villarruel de no pronunciarse sobre una postulación presidencial, pero enfatizar su rol en la «producción» y la «patria», resalta su intención de posicionarse como un referente de unidad frente a la fragmentación del peronismo. Su visita a Tucumán, en un momento de crisis en la economía y en la imagen del gobierno, busca reforzar su vinculo con las provincias, clave para construir una alternativa al modelo actual. Sin embargo, la ausencia de una candidatura explícita deja abierta la posibilidad de un escenario en el que su rol podría evolucionar, dependiendo de la evolución de las negociaciones internas del Frente de Todos.

La estrategia de Villarruel en Tucumán refleja un esfuerzo por redefinir su rol político en un contexto de inestabilidad, destacando el enfoque en la producción y la identidad nacional como herramientas para ganar apoyo en las provincias. Su actitud, aunque no confirmada como candidatura, deja abierta la posibilidad de un rol protagónico en la política argentina.