Changuito Zeballos, el delantero que llegó a Boca como parte de la cantera y se convirtió en una figura clave, podría dejar el club tras la ausencia de una renovación. La situación, que se complica con la falta de un acuerdo entre el jugador y la dirección del xeneize, deja en el aire su futuro. La decisión no solo afecta a Zeballos, sino también a la estructura del equipo, que busca mantener estabilidad tras una temporada marcada por lesiones y desequilibrios tácticos.

La incertidumbre sobre su continuidad se intensificó en los últimos meses. Según fuentes cercanas al club, el técnico Rodolfo Arruabarrena ha dejado de considerarlo como prioridad debido a su situación laboral. “El jugador sigue entrenando con el grupo, pero el equipo necesita tener claridad sobre quién va a estar con nosotros”, dijo un allegado al cuerpo técnico. Esta postura refleja la frustración del cuerpo técnico por la falta de un compromiso concreto, un tema que ya había sido abordado durante la gestión de Juan Román Riquelme.

El pasado de Zeballos con el club está marcado por altibajos. En 2021, tras una lesión grave, perdió su lugar en el once titular y se vio obligado a disputar partidos en la banca. Aunque regresó al campo, su rendimiento no alcanzó los niveles anteriores. En el primer semestre de la temporada actual, jugó solo 13 de los 24 partidos oficiales, anotando un gol en el Estadio Ciudad de Rosario. Esta realidad generó tensión interna, tanto dentro del plantel como en la directiva, que se mostró insatisfecha con el desempeño del jugador.

La falta de renovación se convierte en un punto crítico. Según informes internos, el club no ha mostrado interés en pagar los salarios que Zeballos exige, especialmente considerando que su contrato termina el 31 de diciembre. La negociación, que se había prolongado en los últimos meses, quedó en stand by tras la decisión de Riquelme de actualizar su contrato en noviembre del año pasado. Aunque se le ofreció una cláusula de rescisión de 20 millones de dólares, el jugador no ha aceptado el acuerdo, lo que generó descontento en el entorno.

El interés de otros clubes también ha sido limitado. Solo CSKA Moscú presentó una oferta de 10 millones de dólares, una cifra que el presidente del club consideró insuficiente. Los otros interesados, como el Nápoli, no han mostrado movilidad, lo que deja al jugador en una situación de incertidumbre. Su representante, Diego Merino, se mantiene en silencio sobre el futuro, lo que agrega más tensión a una situación que ya lleva meses sin resolver.

La decisión de Zeballos no solo afecta a su carrera, sino también al rumbo del club. Una salida temprana podría dejar huecos en la delantera, un sector que ya se ve afectado por la falta de jugadores de calidad. Además, la falta de un acuerdo con el club refleja los desafíos de mantener la continuidad de jugadores clave en un entorno competitivo. La situación de Zeballos se convierte así en un espejo de las tensiones que atraviesa Boca en este momento, entre la búsqueda de estabilidad y la necesidad de renovar su plantel.

La incertidumbre sobre el futuro de Zeballos no solo afecta su trayectoria, sino también el entorno del club. Mientras la directiva y el técnico se mueven entre opciones, el delantero se enfrenta a un dilema que podría definir su carrera. La falta de una renovación, combinada con la ausencia de intereses serios, deja en el aire su destino. Sin embargo, el mercado sigue abierto y, si el jugador decide dejar el club, podría generar un impacto significativo en la competencia argentina. La espera continúa, pero el tiempo no es un aliado para nadie.