El fútbol italiano me hacía engordar, decía Ángel Cappa. Tiene mala baba el bahiense, pero su crítica tiene gracia. Después de la frase explicaba que el Calcio lo aburría y se levantaba a buscar algo de comer en la heladera. Me pasa algo parecido. El cooling break, ahora patentado como pausa de hidratación, me creó un reflejo condicionado. Entre los 22 y 24 minutos de cada partido del Mundial, un resorte me da en los glúteos y me manda a la cocina. La heladera siempre tiene algo. En menos de una semana, el Mundial me hizo aumentar de peso.

Cuando parecía que ya todos los negocios estaban hechos alrededor del fútbol, apareció este yeite para vender minutos de publicidad en la TV. Nos hacen creer que cuidan la salud de los futbolistas. Nos toman por idiotas. Ya bastante cansaron los cracks de la Scaloneta en los tiempos naturales de la publicidad vendiendo combustibles, autos, hamburguesas, aperitivos, apuestas… todavía hay tiempo. En cualquier momento aparece alguno vendiendo el coso para que el cosito haga funcionar la cosa. Y ahora, encima, el cooling break. Madre mía.

Es obvio que no se juegan dos tiempos de 45 minutos sino cuatro cuartos de 22 a 24 cada uno. Luego se agregan los de la prórroga. El fútbol copia a la NBA. En cualquier momento cerca de Infantino aparece otro genio que decide copiar al polo y el fútbol se dividirá en chukkers. Los únicos beneficiados parecen ser los entrenadores que aprovechan esos momentos para dar indicaciones, impulsar correcciones y alertar sobre los adversarios. La transmisión saca rédito cuando meten el micrófono en medio de lo que dice el coach. ¿Estarán atentos los jugadores, en medio de la famosa «pulsación a 120», para escuchar?

El fútbol se convierte en un negocio sin fin, donde lo que nos hace engordar es más importante que lo que nos hace ganar. La pausa de hidratación no es un invento de la ciencia, sino de los comerciales que ven en nosotros a consumidores. El Mundial no solo nos da emociones, sino también un reflejo de cómo el fútbol se vuelve cada vez más como una NBA en el hielo.