Ander Herrera cerró su etapa como jugador de Boca Juniors con un mensaje de afecto y apertura. Luego de rescindir su contrato, visitó el predio de Ezeiza para saludar a excompañeros y reafirmar su vínculo con el club. «Quiero mucho a este club y, desde la distancia, ayudar, apoyar», declaró, dejando abierta la posibilidad de un retorno en otro rol.

El exjugador del Athletic Club de Bilbao destacó el trabajo del cuerpo técnico y la plantilla, aunque criticó la falta de resultados: «La exigencia de Boca es ganar y no hemos ganado. Hay que asumirlo». Aunque su paso por el Xeneize fue breve, su despedida fue emotiva. «Agradecimiento total a Boca que me dio la oportunidad de cumplir un sueño», sostuvo.

Herrera también anticipó su futuro: «Cuando sea DT tendré mis prioridades». Su salida no generó polémica, sino una reflexión sobre su rol en el club. «No tengo ningún repreche para nadie, al contrario, agradecimiento», cerró.

El despedimento de Herrera no marcará el fin de su relación con Boca. Su compromiso con el club y su apertura a un posible regreso lo convierten en una figura clave en su historia, incluso fuera del campo.