Aníbal Fernández reafirmó su postura en contra de la candidatura de Cristina Kirchner durante un encuentro en la gobernación de La Plata, donde se reunió con el ministro de Gobierno Carlos Bianco. El exministro de Seguridad de la Nación tachó como «una pelotudez» la iniciativa de mostrar carteles con la leyenda «Cristina libre», insistiendo en que su exjefa de gabinete no puede presentarse en las próximas elecciones.

«La sentencia que la condenó no le permite ser candidata, y si no le permite, ¿qué quieren inventar? Es estúpido», sostuvo Fernández, quien enfatizó que su postura no está vinculada a una alianza política, sino a lo que considera una «imprenta» que no respeta la legalidad. «Tiene que estar libre porque es inocente, no porque alguien le dé de ganar a un amigo», explicó, resaltando que su crítica no busca «barrabasadas» sino la justicia.

La polémica surge en un contexto de tensión interna dentro del peronismo. Fernández respondió a críticas del diputado Máximo Kirchner, quien cuestionó a dirigentes que no visitaban a Cristina en el domicilio de San José 1111. «¿A mí me vas a decir que yo visite a Cristina? Diez veces pedí para verla», replicó, recordando su esfuerzo por contactar a la expresidenta. «No le cargo las tintas a ella, pero de las veces que no se ha podido, me ha llamado y hablamos», subrayó, sin nombrar abiertamente a Kirchner.

El exministro también criticó la «alza de tono» en el kirchnerismo, afirmando que su postura es «más dura que la de la mayoría». «No soy un pelotudo con carteles que dicen ‘Crista libre’, es un horror eso», destacó, al tiempo que subrayó que su rechazo a la candidatura de Cristina no es una «mancha» personal, sino una postura política. En La Plata, su discurso resalta la división entre sectores del peronismo y el impacto en las elecciones provinciales, donde el partido busca unificar fuerzas.

La postura de Fernández reaviva el debate sobre la representatividad de Cristina Kirchner, con implicaciones directas en las elecciones de octubre, donde su posible presentación podría dividir a sectores clave del peronismo.