La Catedral de Avellaneda, ubicada en San Martín 745 frente a la plaza Alsina, será el escenario de un recital que combina tradición y modernidad. El evento, organizado por la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, reunirá a intérpretes de prestigio como la mezzosoprano Patricia Minoian, las sopranos Yanina Gallo Oleski y Flavia Memmo, la violinista Verónica Sanemeterio y la pianista Ana Lía Garófalo Drozdowski. El repertorio se centra en la obra *Ave María* y otras piezas de la música sacra, rescatando una tradición que vuelve a sonar en un lugar icónico del barrio.

La elección del espacio no es casual: la catedral, construida en el siglo XIX, tiene una arquitectura que combina el neogótico con elementos modernos, y su acústica ha sido reconocida por años como ideal para conciertos. “Es un homenaje a la música que vive en el corazón de Avellaneda”, explica la organizadora del evento, quien resalta que el recital busca acercar la música clásica a un público más amplio. La propuesta se enmarca en una serie de iniciativas que buscan revitalizar el patrimonio cultural local.

Las artistas participantes destacan su compromiso con la música sacra. Minoian, quien ha interpretado obras de Verdi y Puccini en escenarios internacionales, dice que “volver a cantar en un espacio como este es un privilegio”. Sanemeterio, por su parte, menciona que el violin recibe una atención especial en la catedral, donde su sonido se proyecta de forma inigualable. La pianista Garófalo Drozdowski, que comparte la banda sonora de filmes reconocidos, asegura que el recital “conecta el arte con el lugar donde se siente el alma de la ciudad”.

El concierto se encauza como un punto de encuentro para vecinos que buscan más cultura en el conurbano. En un barrio donde el arte vive en espacios cotidianos, la catedral se convierte en un escenario que alza la voz de la comunidad. La actividad forma parte de una serie de eventos que buscan rescatar el valor del patrimonio, ofreciendo a los asistentes una experiencia que mezcla historia, sonido y conexión local.

El recital no solo es una muestra de arte, sino un esfuerzo por revalorizar el espacio donde la música ha sido parte de la identidad de Avellaneda. Con la participación de artistas de renombre, la catedral vuelve a sonar como un símbolo de lo que puede hacerse cuando la cultura se convierte en lugar de encuentro.