Un legado de pasión y rebeldía que vivió en Wembley.
Antonio Rattín, volante clave en dos Mundiales, falleció a los 79 años.
Antonio Rattín, volante central de la Selección Argentina en los Mundiales de 1962 y 1966, falleció a los 79 años. Su paso por el 66 sigue vivo en la historia del fútbol.
Antonio Ubaldo Rattín, uno de los volantes más destacados de la Argentina de los años 60, falleció a los 79 años. Su carrera estuvo marcada por momentos que se convirtieron en referentes del fútbol mundial, especialmente el partido de Wembley en 1966. En aquel Mundial, la Argentina enfrentó a Inglaterra en un encuentro polarizado por el resultado de la eliminación en primera vuelta. Rattín, ya consolidado como referente del mediocampo en Boca, se convirtió en el símbolo de una protesta desesperada: se arrojó al suelo tras el empate, estrujó la bandera pirata y se sentó en la alfombra de la Reina.
El episodio marcó una de las imágenes más simbólicas de la historia del fútbol. La Argentina, que se había clasificado a la final tras vencer a Alemania, vivió una derrota en Wembley que dejó un sabor amargo. Rattín, según recordó en una entrevista, no solo se sintió identificado con la frustración de sus compañeros, sino que se convirtió en el representante de esa rebeldía. «El Toto me ubicó de 8 y me dijo que necesitaba cortar la sociedad entre Haynes y Charlton», contó. «No era mi función, pero intenté armar algo y perdimos la pelota. Los contragolpes llegaron y nos quedamos afuera».
Antes del 66, Rattín ya había sido protagonista en otro momento crucial: la derrota contra Inglaterra en el Mundial de 1962, donde la Selección fue eliminada en octavos. Aquel partido, en Rancagua, marcó el inicio de una etapa oscura para el equipo. Sin embargo, en 1964, la Argentina recuperó el rumbo al ganar la Copa de las Naciones en Brasil. Allí, la Selección venció a Inglaterra, campeones mundiales, y se consolidó como una fuerza a tener en cuenta. «Se armó un equipo de apuro, íbamos para salir cuartos de cuatro… terminamos campeones», recordó Rattín.
El retorno al Mundial de 1966 fue una oportunidad para redimirse. La selección, dirigida por Juan Carlos Lorenzo, contó con jugadores experimentados y una estrategia más sólida. Los triunfos sobre España y Suiza, junto a un empate contra Alemania, pusieron a la Argentina en posición de poder. Pero el partido contra Inglaterra, donde se desató la furia de los hinchas, se convirtió en el cierre de una etapa. Rattín, con su actitud, se aseguró un lugar en la memoria colectiva de los argentinos que vivieron aquellos momentos.
Antonio Rattín dejó su huella en la historia del fútbol argentino y mundial. Sus actos en Wembley y su trayectoria como volante central lo convirtieron en un ícono de la resistencia y la pasión. A los 79 años, su legado sigue vivo en las referencias a los momentos más emblemáticos de la selección.
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