Nuevos datos desminten miedos sobre duración de baterías de autos eléctricos
Baterías de coches eléctricos duran más de lo pensado, según estudio reciente
Un análisis de Recurrent revela que el 95% de la autonomía se mantiene tras cinco años. El temor a reemplazos costosos se reduce con avances tecnológicos.
El miedo a que las baterías de los coches eléctricos se estropeen antes de tiempo ha sido un obstáculo para su adopción masiva. Sin embargo, un estudio reciente desmiente esa preocupación, mostrando que los sistemas de almacenamiento de energía en autos eléctricos conservan una gran parte de su capacidad durante años de uso. Los datos, recopilados por la firma de análisis Recurrent, analizaron cientos de miles de vehículos en circulación y revelaron que un automóvil eléctrico promedio mantiene alrededor del 95% de su autonomía original tras cinco años. La tendencia mejora con los modelos más recientes: los fabricados en 2026 retienen un 97% de su capacidad tras tres años y un 95% tras cinco, según el informe.
Este avance es clave para aliviar las dudas de los compradores potenciales, cuyo principal temor —según una encuesta de 2025 de AutoPacific— es el costo de reemplazar la batería. Antes, uno de cada doce coches eléctricos fabricados entre 2011 y 2016 requirió un cambio de batería, pero esa cifra cayó al 0,3% para modelos fabricados a partir de 2022. La mejora se debe a avances en químicas de batería, como el uso de litio más puro y electrolitos más estables, junto con sistemas de gestión térmica que previenen sobrecalentamientos y daños.
Los expertos destacan también el rol del software de control, que optimiza la carga y descarga para prolongar la vida útil. Viet Nguyen-Tien, investigador de la London School of Economics, explica que «los avances en gestión térmica y algoritmos de monitorización permiten detectar fallos antes y mitigarlos, evitando que la batería llegue a un punto de no retorno». Estos factores, combinados con una mayor durabilidad de los componentes, han reducido drásticamente la tasa de reemplazos.
A pesar de estos avances, la industria aún enfrenta desafíos. La producción de minerales clave, como litio y cobre, sigue siendo un factor limitante para la escala de los vehículos eléctricos. Sin embargo, el estudio refuerza la idea de que las baterías no son el obstáculo principal para la transición energética. Ahora, el enfoque se centra en cómo optimizar el reciclaje y reducir costos, temas que podrían acelerar la adopción de los autos eléctricos en los próximos años.
La evolución de las baterías no solo reduce preocupaciones sobre costos, sino que también impulsa la confianza del consumidor. Con tecnologías más avanzadas y una menor necesidad de reemplazos, los coches eléctricos se posicionan como una opción viable en el mercado automotor.
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