La guerra en Oriente Medio atraviesa una fase crítica, marcada por una escalada tanto vertical como horizontal del conflicto. Juan Belikow, exministro argentino y analista político, define el escenario como «un círculo vicioso donde las partes se cierran en su autopercepción de poder». La invasión de Irán a Irak y la respuesta de Estados Unidos han generado una confrontación que trasciende los límites militares, involucrando a actores regionales y alejándose de soluciones diplomáticas. «Lo que se ve es una guerra que ya no se juega solo en el campo de batalla, sino en espacios geopolíticos que complican aún más la resolución», sostiene.

El aumento de precios del petróleo, disparado por la guerra, ha sacudido economías globales, pero la situación se agrava con las medidas de Donald Trump. El presidente estadounidense, en su búsqueda de un impacto electoral, impuso nuevos aranceles a aliados comerciales, exacerbando una crisis energética y comercial. «Trump no solo empeora la situación, sino que la convierte en una herramienta política para su agenda interna», apunta Belikow. La falta de reservas estratégicas de petróleo agudiza el descontento, mientras las imposiciones proteccionistas afectan cadenas de suministro y mercados laborales en todo el mundo.

La primera potencia mundial, en lugar de garantizar estabilidad, se convierte en un actor disruptivo. Belikow subraya que Estados Unidos, en el poder de Trump, ha perdido su capacidad de asegurar la seguridad de sus aliados. «Ser aliado de EE.UU. hoy es un riesgo», afirma. Irán, por ejemplo, bombardeó bases en la región, desencadenando una cadena de retaliaciones que reflejan una pérdida de control. La diplomacia se desvanece ante el cálculo de fuerza y el oportunismo político, lo que alimenta una polarización creciente entre pseudoderecha y pseudoizquierda, según el analista.

La combinación de crisis energética, desestabilización regional y una política exterior impulsiva deja un escenario propicio para el aumento de conflictos. Belik, mientras tanto, advierte que la falta de liderazgo global no solo afecta a la región, sino que genera incertidumbre en economías que dependen de la estabilidad internacional. «Lo que vemos es una ruptura de los mecanismos que hasta ahora mantenían el equilibrio», concluye.

La escalada en Oriente Medio y las políticas de Trump generan una crisis que afecta a economías globales, mientras la geopolítica se vuelve más polarizada y conflictiva. La falta de liderazgo internacional pone en peligro la estabilidad de regiones clave y mercados dependientes de la paz.