La nave china Tianwen-2 llegó este 4 de julio al asteroide Kamo‘oalewa, una «miniluna» terrestre que ha sido objeto de debates científicos durante más de una década. La misión, lanzada el 29 de mayo de 2025, recorrió 400 días para acercarse a solo 20 kilómetros del cuerpo celeste. La revelación de su llegada fue anunciada oficialmente el 6 de julio por la Administración Espacial Nacional China (CNSA), aunque la comunidad astronómica ya había estado pendiente del avance.

El misterio de Kamo‘oalewa se desencadenó en 2016 cuando se descubrió que este objeto orbita la Tierra a 380.000 kilómetros, pero su naturaleza sigue siendo incierta. Aunque se clasifica como asteroide, su composición y trayectoria sugieren que podría ser un fragmento lunar expulsado hace milenios. La sonda china, con sus 11 instrumentos, busca resolver esta incógnita mediante imágenes y análisis de la superficie. «Estamos tratando de cartografiar el objeto para identificar los mejores puntos de muestreo», explicó un responsable de la CNSA.

Entre los instrumentos de Tianwen-2 destacan cámaras, radares y espectrómetros que permitirán estudiar tanto el asteroide como su próximo objetivo, el cometa 311P/PANSTARRS. Uno de los equipos clave es el analizador de polvo DIANA, desarrollado en Italia, que detectará partículas en el espacio. «Estos datos ayudarán a comprender su origen y evolución», afirmó un científico argentino especializado en dinámica celeste. La misión incluye también un radar de sonda para medir la topografía del asteroide desde cerca.

La próxima etapa del plan consiste en recoger muestras de Kamo‘oalewa, que serán enviadas a la Tierra en 2027. Si se confirma que es un fragmento lunar, podría reescribir la historia de la formación de la Luna y su interacción con los asteroides. Este hito marcó la primera vez que China logra una misión de este alcance en una órbita tan cercana a la Tierra, consolidándose como un actor clave en la exploración espacial.

La misión Tianwen-2 no solo resolverá el debate sobre Kamo‘oalewa, sino que también posicionará a China como líder en exploración de objetos cercanos a la Tierra, con implicaciones científicas y tecnológicas globales.