Hace unos meses, Marc Hofer, investigador de ciberseguridad y periodista, encontró por casualidad un sistema de vigilancia que China utiliza para controlar a los extranjeros en Zhangjiakou, una ciudad norteña conocida por sus resorts de esquí y su rol como sede olímpica. La plataforma, llamada «Plataforma de Control Dinámico para Personal en el Extranjero», se presentó como una herramienta futurista, similar a la de la película *Minority Report*, capaz de rastrear movimientos de residentes extranjeros en tiempo real.

El sistema recopila datos de más de 12.000 personas

La herramienta, según el informe de Hofer, registra información de casi 12.000 personas en la ciudad, incluyendo extranjeros, fugitivos, habitantes de Hong Kong y Taiwán, y más de 300 periodistas. Lo sorprendente fue que incluso personas que no habían estado físicamente en Zhangjiakou podían verse incluidas en el sistema, lo que sugiere una base de datos amplia y dinámica. Hofer, quien utilizó la plataforma como parte de su investigación, descubrió que su propio rostro aparecía en registros oficiales, junto a su número de pasaporte y teléfono móvil. «Quienquiera que haya puesto esa información tenía acceso a datos reales», señaló.

La vigilancia chinesa se extiende a los extranjeros

China ha implementado una red de vigilancia masiva que abarca a sus 1.400 millones de ciudadanos, combinando cámaras, datos de telefonía y documentos identificatorios. Sin embargo, el caso de Zhangjiakou revela cómo esa misma infraestructura se adapta para seguir a los visitantes internacionales. La plataforma de Hofer incluía listas de usuarios recientes, con nombres de comisarías y otros centros de control en la región. Esto muestra que la autoridad china no solo monitorea a los residentes, sino también a quienes pasan por su territorio, sea por turismo, trabajo o migración.

La revelación de Hofer destaca la extensión de la vigilancia estatal en China, incluso fuera de su población nativa. La tecnología utilizada en Zhangjiakou podría servir como modelo para otros lugares, lo que plantea preguntas sobre el derecho a la privacidad de los extranjeros en un país con un sistema de control tan sofisticado.