China repunta con el carbón tras una década de reducción, en un giro inesperado de su política energética.
China subió el uso de carbón un 3,4% en un año, frenando su transición hacia renovables.
China, líder en energías limpias, enfrenta una regresión en su uso de carbón debido a factores climáticos, conflictos geopolíticos y una menor crecimiento de renovables. El sector eléctrico ahora consume 2.700 millones de toneladas del mineral, un aumento del 3% anual.
China, país que lidera la producción de energías renovables, enfrenta un giro inesperado en su estrategia energética. Según datos oficiales, la generación eléctrica proveniente de carbón y gas subió un 3,4% entre enero y mayo de 2026, situándose en 2,53 billones de kWh. Este crecimiento, que se suma a una tendencia de reducción de carbón durante una década, refleja un reflujo en su transición hacia fuentes limpias.
El aumento del carbón se debe a múltiples factores que complican la producción de energía renovable. En el suroeste del país, la reducción de lluvias por la presencia del Niño está afectando las presas hidroeléctricas, obligando al sector a recurrir a combustibles fósiles. Además, el conflicto entre Irán y la región del Golfo Pérsico ha dificultado el acceso al gas licuado, un recurso clave para la generación eléctrica. En este contexto, China se apoya en acuerdos históricos con Rusia para garantizar el suministro de carbón.
Otra causa del incremento es la menor crecimiento de energías renovables. Aunque China sigue siendo el líder global en instalación de paneles solares y turbinas eólicas, el ritmo de expansión se ha desacelerado en 2026. Las grandes infraestructuras como los parques fotovoltaicos en la meseta tibetana o las hidroeléctricas en la región norteña no han alcanzado las previsiones de producción, creando un vacío que el carbón debe cubrir. Este escenario contradice la proyección de un futuro más verde para el gigante asiático.
La reversión en el uso de carbón no solo afecta a la producción eléctrica, sino que también pone en tela de juicio el plan de reducción de emisiones de CO₂ que China prometió internacionalmente. El país es responsable de más de un tercio de las emisiones globales de dióxido de carbono, lo que convierte este giro en un desafío para sus metas climáticas. Expertos advierten que, si no se ajusta la estrategia, el progreso hacia una energía más sostenible podría retrasarse por varios años.
Este incremento en el carbón refleja la complejidad de la transición energética, donde factores climáticos, geopolíticos y económicos condicionan las decisiones del país. La situación pone en evidencia la necesidad de diversificar las fuentes de energía y optimizar la producción de renovables, algo clave para cumplir los compromisos internacionales de reducción de emisiones.
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