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Científicos buscan entender el impacto del eclipse solar en la salud humana
Un estudio internacional quiere medir cómo afecta un eclipse total al ritmo cardíaco y la respiración. Se necesitan 5.000 voluntarios con relojes inteligentes para registrar datos entre el 6 y el 18 de agosto de 2026.
El eclipse solar del 12 de agosto de 2026 será observado por miles de personas, pero ahora científicos españoles quieren entender cómo afecta este fenómeno a la salud de los seres humanos. La iniciativa, liderada por la Generalitat de Cataluña, el Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC) y el Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR), busca involucrar a 5.000 voluntarios en un estudio de ciencia ciudadana. La clave está en una aplicación llamada Solaris, que recopilará datos de quienes participen.
Para acceder al proyecto, los interesados deben tener un reloj inteligente o un dispositivo similar que mida el ritmo cardíaco. Los participantes deberán registrar información durante cinco días: dos días antes del eclipse, la jornada del evento y dos días después. Es crucial que las mediciones incluyan horarios precisos y que no se realicen actividades físicas intensas durante las grabaciones. «Queremos ver si el cuerpo humano responde a la repentina oscuridad de un eclipse con cambios fisiológicos detectables», explica un investigador del IEEC.
El estudio se enfoca en dos aspectos clave: la emoción generada por el evento y la alteración temporal de la luz solar. Al ver un eclipse, la luz desaparece abruptamente, lo que puede confundir los ritmos circadianos, los mecanismos que regulan el sueño y el despertar. Aunque hay estudios sobre animales, en humanos no hay datos suficientes. «Este fenómeno es puntual, pero si hay efectos, serían una oportunidad única para estudiar cómo reacciona el organismo a situaciones extremas», dice el responsable del VHIR.
La recolección de datos comenzará en julio de 2026, y los resultados se revelarán a finales de septiembre. «El eclipse es un evento natural que invita a la ciencia a preguntarse cómo nos afecta», asegura un participante del proyecto. La iniciativa no solo busca descubrir respuestas, sino también fomentar la participación ciudadana en investigación, un enfoque que ha demostrado ser clave para estudios de gran escala.
Los resultados del estudio se conocerán a finales de septiembre y podrían aportar nuevos conocimientos sobre la interacción entre la salud humana y eventos astronómicos. La participación ciudadana es esencial para alcanzar los objetivos del proyecto.
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