Cinesa, la principal cadena de cines de España, lanzó una prueba piloto en tres de sus salas. La experiencia cambia el proceso de compra al mostrar un mapa de butacas con precios diferenciados. Las zonas más cercanas a la pantalla tienen precios más bajos, mientras que las centrales, con mejor visibilidad, llevan un suplemento. El mensaje de aviso explica que la decisión está basada en la ubicación de los asientos.

En Nassica, por ejemplo, las butacas de primera fila cuestan 8,40 euros, mientras que las centrales pagan un recargo. Las VIP, ya existentes, son las más caras. El piloto es limitado: solo en tres salas y por ahora, ya que la empresa evalúa la respuesta antes de decidir su extensión.

El modelo no es nuevo. Odeon Cinemas Group, al que pertenece Cinesa, ya probó algo similar en 2023 con AMC Theatres. Allí, las butacas de primera fila y para personas con discapacidad tenían precios reducidos, mientras que las centrales se clasificaban como «Preferred Sightline». Esta estrategia busca optimizar ingresos, como hacen las aerolíneas.

El experimento de Cinesa muestra cómo la tecnología y la lógica comercial están transformando el entretenimiento. Si el modelo se expande, los cines podrían convertirse en un negocio más dinámico, donde el lugar en la sala afecta directamente el costo. La pregunta es: ¿será esto una tendencia global o solo una prueba temporal?