El Grupo Cobendai, una red de concesionarios de marcas como Hyundai, Peugeot y Subaru en la Comunidad de Madrid, se hundió en mayo tras meses de impagos y falta de suministros. Casi un centenar de clientes sigue esperando vehículos que compraron y pagaron meses atrás, mientras 170 empleados quedaron despedidos tras un ERE sin acuerdo. Algunos clientes desembolsaron el dinero en noviembre de 2025, pero aún no recibieron sus coches ni tienen fecha de entrega.

La crisis se agravó a finales de abril, cuando la empresa entró en preconcurso de acreedores y dejó de responder llamadas. Sus talleres se quedaron sin suministros, y los concesionarios se vaciaron de automóviles. Según fuentes del sector, Cobendai llegó a ser un referente en 2025 al recibir el premio Dealer of the Year de Hyundai Motor España, pero menos de un año después arrastraba una deuda de 21 millones de euros. Un trabajador anónimo reveló la cifra al medio El País, destacando la pérdida de confianza en la compañía.

Los afectados incluyen a clientes que pagaron por adelantado. Francisco José Murcia, uno de ellos, contó que su padre abonó 25.900 euros en noviembre de 2025, pero aún no recibió el automóvil. A mediados de abril, Cobendai anunció que entregaría los vehículos pendientes, pero las entregas se detuvieron y dejaron a entre 30 y 40 personas sin su coche. El sector automotriz en la región ahora enfrenta un escenario de incertidumbre, con empleados sin cobrar desde marzo y clientes en un limbo legal.

La situación refleja una crisis multifacética: desde la pérdida de empleos hasta la ruptura de confianza en un sector que, antes, destacaba por su servicio. La deuda acumulada y la falta de respuesta por parte de la empresa generan un impacto que trasciende el ámbito empresarial. Las autoridades locales podrían intervenir, pero hasta ahora, el entorno sigue en calma, esperando una resolución que aún no se vislumbra.

El colapso de Cobendai deja en la incertidumbre a 170 empleados y cientos de clientes, mientras su deuda supera los 21 millones de euros. La crisis resalta la fragilidad de un sector que, antes, era un referente en ventas y atención al cliente.