El allanamiento que desencadenó la investigación

El caso se desató en marzo pasado en la provincia de Córdoba, durante un operativo contra cultivadores de marihuana. La División Antidrogas de la Policía Federal secuestró 37 plantas, 410 semillas y 10 cráneos humanos. Las calaveras, identificadas como restos de estudiantes de Medicina, generaron atención mediática y un escándalo que no se resolvió con la confiscación de drogas.

Las denuncias que llevaron a la prisión

Poco después del allanamiento, un hombre de 35 años presentó una denuncia en la fiscalía federal de Maximiliano Hairabedian. Afirmó que le habían arrebatado dos cachorros de pitbull que había entregado al personal policial durante el operativo. Según él, la entrega no fue voluntaria y reclamó su restitución. La denuncia, junto a otras dos, terminó en la detención de Alejandro Falcón, comisario jefe de la División Antidrogas en Córdoba, quien fue puesto en prisión domiciliaria.

La vida modesta de un comisario en crisis

Falcón, de 46 años, vive en un barrio de clase media de Córdoba, en un departamento alquilado y modesto. En su indagatoria, declaró que «vivo ajustado» y que tiene 10 créditos con el Banco Nación. Su salario, según su testimonio, es de un millón y medio de pesos, pero precisa hacer «chagas» para llegar a fin de mes. La Justicia lo acusa de hurto calificado, falsedad ideológica, peculado y dádivas. Aunque su situación económica fue presentada como defensa, no evitó su detención.

¿Qué implica la investigación en curso?

Las autoridades aún no han revelado los alcances completos de la investigación, que abarca aspectos más allá del secuestro de los perros. Falcón, junto a tres policías federales más, enfrenta cargos que podrían implicar violaciones a la legalidad en operativos policiales. La situación sorprendió a muchos en Córdoba y Santa Fe, donde había ejercido antes. Su detención sin «ruido» refleja un caso que, aunque empezó con un allanamiento atípico, terminó en una investigación que abarca prácticas dentro de la institución.

La investigación sigue en marcha, con la posibilidad de revelar prácticas internas en la Policía Federal. Mientras tanto, el caso de Falcón subraya las tensiones entre la legalidad y las acciones en el campo de la prevención de drogas, donde la ética policial sigue siendo un tema delicado.