El proceso de sucesión en la ONU comienza con siete candidatos en la lucha.
Con siete candidatos en carrera, arranca la selección del próximo secretario general de la ONU
El Consejo de Seguridad de la ONU inició este jueves las primeras consultas informales para evaluar el apoyo a los aspirantes al cargo. La votación final será decidida por la Asamblea General, tras un proceso que busca identificar al candidato más auspiciado.
El primer paso: consultas en la sombra
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas abrió este jueves el proceso de selección del próximo secretario general, con la primera ronda de consultas informales entre sus miembros. Esta etapa, en sesión cerrada, busca medir el nivel de apoyo que tienen los siete candidatos que compiten por el cargo. La Asamblea General, que finalizará el mandato de António Guterres el 31 de diciembre de 2026, decidirá la elección definitiva, aunque el proceso preliminar es crucial para definir el favoritismo.
Los quince países que conforman el Consejo se reúnen en un espacio privado para evaluar los aspirantes. Cada nación recibe una papeleta blanca donde puede optar por votar a favor, en contra o «sin opinión». Las salas de votación están divididas en tres espacios contiguos para preservar la confidencialidad de los resultados, que no se divulgaban públicamente hasta ahora. Solo los Estados miembros y los países que presentaron candidatos acceden a los datos, aunque a veces se filtraban algunos movimientos.
La carrera de candidatos y el análisis de un experto
Entre los siete aspirantes, cuatro son mujeres y tres hombres, lo que refleja una tendencia hacia la diversidad en la ONU. Sin embargo, la presencia de un grupo de candidatos con posiciones distintas complica el proceso. David Steven, investigador principal de la United Nations Foundation, explicó que estos sondeos actúan como un «termómetro» para identificar si hay un favorito claro o si algún candidato queda atrás y abandona la carrera.
Según Steven, en elecciones anteriores, los resultados de las consultas revelaban si un aspirante era significativamente más apoyado que otros, lo que podría acelerar su eliminación. En esta ocasión, los candidatos pueden incluir figuras con experiencias en organismos internacionales, diplomacia o gestión de crisis. La falta de un candidato destacado podría prolongar el proceso y generar debates sobre la mejor postulación para la ONU.
El peso de los cinco miembros permanentes
La ausencia de una postura clara de los cinco países con derecho a veto (Francia, China, Rusia, Estados Unidos y Reino Unido) añade incertidumbre al proceso. Estos Estados, que no se comprometen públicamente en las consultas, pueden influir en el resultado final sin revelar sus preferencias. La estrategia de algunos de ellos podría incluir apoyar a un candidato para evitar conflictos o presionar a otros para que se retiren.
Este silencio refleja la complejidad de los intereses geopolíticos en la ONU. Mientras que algunos países priorizan la experiencia en la diplomacia internacional, otros buscan candidatos con habilidades específicas para abordar crisis regionales. La negociación entre los miembros del Consejo será clave para definir quién accede a la votación final, un proceso que podría extenderse meses si no se logra un consenso.
¿Qué sigue después de la primera ronda?
Una vez que el Consejo de Seguridad concluya las consultas, se procederá a una votación formal, aunque el cronograma aún no está definido. Esta etapa incluirá una evaluación más detallada de los candidatos, posiblemente con debates abiertos o reuniones de trabajo entre los miembros. La Asamblea General, que tendrá el voto final, evaluará las recomendaciones y elegirá al secretario general en una votación abierta.
La decisión final no solo dependerá de los apoyos iniciales, sino también de la capacidad de los candidatos para presentar propuestas claras para la ONU. En un contexto de crisis globales, como la guerra en Ucrania o la emergencia climática, la elección de un líder que combine experiencia y visión será crítica. El proceso, aunque lento, busca garantizar que el nuevo secretario general tenga el respaldo necesario para enfrentar los desafíos internacionales.
La elección del próximo secretario general de la ONU se inicia con una fase de consultas que revelará los primeros movimientos en la competencia. La falta de apoyos claros de los cinco miembros permanentes y la diversidad de candidatos complican el proceso, pero el resultado final dependerá de la capacidad de los aspirantes para alinear sus propuestas con las expectativas de la comunidad internacional.
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