El cuerpo de Lucas Gámez, el niño argentino de 9 años desaparecido desde el 28 de diciembre en La Guaira, fue hallado este miércoles en los escombros de un edificio derrumbado. El rescate, liderado por la brigada Fenix Unit Rescue, finalizó tras 14 días de búsqueda intensiva tras los terremotos que azotaron Venezuela. Según el jefe del operativo, Guillermo Arana Leyton, el niño fue recuperado «sin vida» minutos antes de las 18, en un momento «muy doloroso» para los rescatistas.

La tragedia se enmarca en el devastador sismo de 7,3 grados Richter que sacudió el noroeste del país, dejando al menos 3.685 muertos, más de 16.000 heridos y decenas de mil desaparecidos. La ciudad de La Guaira, epicentro del desastre, se convirtió en un campo de escombros donde se llevaron a cabo operaciones complejas. El padre de Lucas, Marcos Gámez, agradeció públicamente el esfuerzo de los rescatistas, quienes trabajaron casi 24 horas ininterrumpidas para encontrar a su hijo.

El caso de Lucas se viralizó en las redes sociales apenas ocurrió el sismo. Su madre, Blanca Martínez, subió un video pidiendo ayuda para remover los escombros, mencionando que escuchaba «sonidos de un bebé de un año y medio» y «quejidos de Lucas». Según los padres, el niño había estado con su tío en un edificio donde se habían subido al ascensor minutos antes del terremoto. La hipótesis era que Lucas se quedó en el pasillo o el departamento de su tío, pero la estructura derrumbada lo dejó atrapado.

El rescate fue complicado por el colapso total del edificio, donde los equipos debieron traspasar muros y remover materiales pesados. A pesar del esfuerzo, el cuerpo del niño fue hallado días después, cuando la operación ya se hallaba en su etapa final. La pérdida de Lucas, quien viajaba a pasar el feriado en la casa de sus tíos, simboliza la brutalidad de los terremotos y el impacto humano en la región.

El hallazgo de Lucas Gámez cerró una búsqueda que movilizó a comunidades y equipos de rescate, pero no evitó la devastación generada por los terremotos. Mientras se continúan las tareas en La Guaira, el caso sigue siendo un recordatorio de la fragilidad humana frente a la naturaleza.