Arthur Fery, de 23 años, vivió una semana inolvidable en Wimbledon al vencer al noveno favorito del torneo, Flavio Cobolli, en tres sets (6-4, 7-6 y 6-0). La victoria lo clasificó para las semifinales, un logro que desafía las expectativas de un jugador que apenas había disputado cinco torneos ATP antes de este Grand Slam. «No puedo creerlo», dijo Fery tras el partido, emocionado. «Fue mi primera vez en cuartos de final de un Grand Slam. Él ya lo había hecho antes, pero eso me dio un impulso de confianza».

Su camino hacia el Centre Court fue arduo. Aunque llegó como invitado a Wimbledon, Fery no era un favorito. Su trayectoria profesional es breve: profesional desde 2021, jugó apenas cuatro torneos ATP en 2026, con un récord de tres victorias y cuatro derrotas. Solo en este año logró superar la qualy en Australia, vencer a Cobolli en primera ronda y llegar a cuartos de final. «Estaba muy nervioso antes, pero seguí empujando hasta el final», confesó.

El británico, criado a cinco minutos del Centre Court, se destacó por su consistencia y mentalidad. En Wimbledon, demostró capacidad para resistir el estrés de un torneo de alto nivel. Fery no solo superó a Cobolli, sino que también dejó en claro que su juego puede competir con los mejores. «En el último game, sentí emociones que no había experimentado antes», recordó. Su victoria no solo fue personal, sino también un hito para el tenis británico, que históricamente no ha tenido mucha presencia en Grand Slams.

La sorpresa de Fery se suma a una semana de resultados inesperados. Mientras el top 10 se enfrentaba en la parte alta del cuadro, un invitado de la organización se coló en semifinales. Su próximo desafío será enfrentar a uno de los favoritos del torneo, ya que el partido por la plaza en la final se jugará este jueves. Fery, ahora con el peso de una gran oportunidad, deberá mantener su concentración. «Voy a seguir trabajando. Esta victoria es solo el comienzo», prometió.

Fery se enfrentará a un top 10 en semifinales, un reto que podría marcar su consolidación como jugador de élite. Su progreso sorprende a expertos y apunta a un futuro prometedor en el tenis internacional.