La guerra por el cómputo en la nube se intensifica, pero Apple se mantiene al margen
Apple, la empresa más valiosa, no invierte en centros de datos de IA
Mientras Amazon, Google, Meta y Microsoft destinan cientos de miles de millones, Apple se mantiene a distancia con un Capex de 12.715 millones en 2025.
Las principales tecnológicas del mundo están inyectando billones en centros de datos para alimentar la demanda de inteligencia artificial, pero Apple desvía la mirada. Mientras Google, Amazon, Meta y Microsoft destinan juntos más de 416.000 millones de dólares en 2025 —un 66% más que en 2024—, la marca de Cupertino se mantiene al margen. Su inversión total en infraestructura alcanzó 12.715 millones, un dato que contrasta con los planes de expandir su Capex hasta 20.000 millones en 2026.
El giro de las grandes tecnológicas refleja la urgencia de escalar capacidad de cómputo para tareas de IA. La demanda de servicios como la generación de texto o imágenes se ha disparado, y las empresas ven en los centros de datos la clave para mantener su ventaja. Google, por ejemplo, llegó a invertir 91.500 millones en 2025, un récord histórico. Microsoft, con 118.000 millones, lidera la inversión en la industria, mientras que Amazon y Meta siguen en la zona de los 70.000 millones.
La escalada no se detiene: para 2026, los cuatro gigantes prevén invertir 725.000 millones, un 77% más que en 2025. Los analistas proyectan que la cifra superará el billón de dólares en 2027, un volumen que supera el PIB de países como Suecia, Israel o Singapur. Esta inversión refleja un mercado que ya supera los 1.500 millones de dólares anuales, con un crecimiento anual del 40% en los últimos dos años.
Apple, sin embargo, no se enmarca en este río de dinero. Su estrategia parece centrarse en otros frentes: desde la optimización de hardware como los chips M-series hasta la expansión de su mercado de servicios, como el Apple Music o la nube. Su Capex representa solo el 0,29% de su valor de mercado, muy lejos del 7,63% de Amazon o el 6,67% de Microsoft. Esta postura le permite ahorrar recursos en infraestructura, pero deja en claro que no está apuntando al mercado de centros de datos, al menos por ahora.
La decisión de Apple muestra una estrategia diferenciada en la carrera por la IA, priorizando áreas como el hardware y los servicios sobre la expansión de centros de datos, lo que podría definir su posición en el futuro cercano.
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