En la madrugada del Obelisco, el "Motorcito" encendió el recuerdo de un sueño cumplido.
De Paul refleja en la histórica llegada a semifinales y lo que le trae de vuelta la emoción
El mediocampista de la Selección analizó su camino hacia los 100 partidos con la camiseta, el significado de la victoria y la nostalgia de un grupo que dejó marca en el fútbol argentino.
Rodrigo De Paul, con su mirada entre el recuerdo y el presente, habló de la emoción de ver a Argentina en semifinales tras su triunfo sobre Inglaterra. El «Motorcito» se detuvo en la cancha del estadio del Monumental, minutos después del pitido final, para repasar una trayectoria que lo llevó de sueños a logros. «No pensé que iba a volver a vivir esto», confesó, mientras sus palabras se entrelazaban con el eco de la campana de la gloria.
El paso de los años lo convirtió en un testimonio de un fútbol que no solo se juega en el campo, sino en la memoria colectiva. A sus 32 años, De Paul no solo vive los partidos como un profesional, sino como parte de una historia que trasciende el balón. «Estamos muy contentos, pero también muy cansados. Es mucha emoción lo que vivimos», dijo, al tiempo que recordó los primeros pasos en la Selección, cuando «todos soñábamos con ponernos la camiseta para saber qué se sentía».
La victoria contra Inglaterra, en un partido que reencendió el fervor del fútbol argentino, le devolvió ese sabor de la gloria. Pero también le recordó a su abuelo Osvaldo, a quienes festejaron en el Obelisco bajo la lluvia, y a Tini, su pareja, «una gran mujer, mi compañera». «Lo más lindo es que quede eso», aseguró, al referirse al legado del grupo. «Se acuerden del amor propio y de que le hayamos dado alegrías al país».
En un contexto donde el fútbol argentino vive su momento más intenso desde el Mundial de 2022, De Paul se siente parte de un proyecto que no termina con el campeonato. «Esos nueve años, desde el primer día hasta el último, se remueven en la cabeza», explicó. La próxima etapa será definir si su historia con la Selección se prolonga, pero por ahora, el «Motorcito» sigue encendido, con los ojos puestos en el horizonte.
La reflexión de De Paul resalta el peso del fútbol en la identidad nacional, mientras abre preguntas sobre su lugar en el legado de una Selección que redefinió lo que significa ganar para Argentina.
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