El Noreste de Estados Unidos y Nueva York sufren la presencia de una densa humareda generada por incendios forestales que arden en Canadá. Más de 100 focos de fuego se declararon activos en el país vecino, donde un grupo de trabajadores ferroviarios en el norte de Ontario fue filmado rodeado de llamas antes de ser evacuado sin daños. El viento, que sopla desde el norte, arrastra el humo hacia el sureste, afectando regiones como Minnesota, Toronto y Nueva York.

La situación se complejiza al coincidir con temperaturas inusualmente altas para la temporada, lo que exacerba el riesgo para la salud. Tyler Hasenstein, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional en Chanhassen, Minnesota, recomendó permanecer en casa para evitar tanto el humo como el calor extremo. «Que esas dos cosas coincidan no es bueno desde el punto de vista de la salud», aclaró. La combinación de sequía y calor extrema ha generado una temporada de incendios más intensa que en años anteriores.

Según Dan Westervelt, profesor de la Escuela de Clima de la Universidad de Columbia, la sequía y el calentamiento global han creado «una tormenta perfecta» para que los incendios se propaguen con facilidad. Los estudios demuestran que el aumento de temperaturas causado por la quema de combustibles fósiles ha incrementado la frecuencia y severidad de los focos de fuego. Las partículas finas en el aire, provenientes del humo, pueden causar dificultades respiratorias, tos, mareos y fatiga, especialmente en grupos vulnerables como niños o personas con afecciones cardíacas o pulmonares.

Los expertos aconsejan usar mascarillas N95 si es necesario estar al aire libre, mientras que se recomienda mantener el aire interior limpio y evitar actividades al exterior en las horas más calurosas. La situación no solo impacta a la población en el área, sino que también pone en riesgo eventos como la final del Mundial de Fútbol en Nueva York, programada para el domingo.

La crisis de los incendios en Canadá y su impacto en EE.UU. reflejan un patrón climático global que vincula el calentamiento ambiental con la emergencia de desastres naturales. La interacción entre el humo y el calor extremo subraya la urgencia de políticas que aborden tanto la contaminación como la sostenibilidad energética.