La promesa de Dibu Martínez de retirarse si Argentina vuelve a ganar el Mundial se hizo viral. El arquero, de 33 años, la repitió en un especial de AFA Estudio con su familia y compañeros. «¿Hay alguna selección que haya salido bicampeona? Ahí me retiro. Lo prometo. Lo digo acá entre todos», aseguró durante el evento. Su esposa, los hijos y el hermano lo acompañaron en el anuncio, que encierra un deseo colectivo: que el Mundial sea su despedida.

La decisión no fue casual. Martínez siempre ha sido impulsivo, como lo demostró en Qatar, donde se convirtió en uno de los rostros de la celebración. Ahora, tras una campaña marcada por la continuidad de la Scaloneta, su palabra se convierte en una especie de ley. «Yo soy de cumplir», subrayó cuando lo volvieron a preguntar. La presión mediática lo ha convertido en un símbolo de la ambición de una generación que busca repetir la gloria.

Su familia lo apoya en la decisión. Santiago y Ava, sus hijos, lo acompañan en el deseo de cerrar la etapa con un título. «Me duele todos los días», confesó en una entrevista, refiriéndose a los dolores del desgaste físico. Su esposa, Alejandra, lo alienta desde el banco: «Que acá termine es lo mejor para él». La Scaloneta, por su parte, lo ha tratado como un líder. Enzo Fernández, Mac Allister y Lautaro Martínez lo respaldaron en el especial, aunque el humor de Mac Allister («Ya estás viejo, ¿qué querés?») no esconde la complicidad.

La cita con España en el MetLife de Nueva Jersey será el duelo final. El arbitraje del partido definirá si el arquero se retira con el bicampeonato o sigue en la cancha. Para Dibu, el premio es más que un trofeo: es la oportunidad de dejar una huella. «¿Qué más me quedaría?», preguntó en una entrevista previa. La respuesta está en el campo, donde su cuerpo y su corazón deciden si el Mundial será su último partido.

El enfrentamiento contra España será crucial para el destino de Dibu. Su despedida, si se cumple, simbolizará la unión de una familia, una selección y un sueño compartido. La espera por un final feliz se mantiene viva en los estadios de Estados Unidos.