Un proyecto de energía limpia reveló un naufragio ancestral en el mar del Norte.
Dinamarca descubrió un barco hundido de 400 años durante la construcción de su parque eólico más grande.
Mientras instalaban el parque eólico Hornsea 3, la empresa Ørsted encontró tres lingotes de plomo del siglo XVII en el fondo del mar. El hallazgo, a 40 metros de profundidad, interrumpe temporalmente las obras y abre un nuevo capítulo de historia marítima.
La empresa energética Ørsted, líder en proyectos de energía renovable, enfrenta una pausa inesperada en la instalación del parque eólico Hornsea 3, el más grande del mundo. Durante estudios de seguridad del fondo marino, los técnicos detectaron tres lingotes de plomo de 70 kilos cada uno, aún apilados como en el siglo XVII. El barco, cuyos restos incluyen madera y fragmentos de casco, está ubicado a 120 kilómetros de Norfolk, en el mar del Norte, frente a Yorkshire. La ubicación sugiere un vínculo con el comercio de plomo inglés, un sector clave durante la Edad Moderna.
El descubrimiento no solo interrumpe las obras de Hornsea 3, sino que resurja un episodio de la historia económica europea. Los lingotes, marcados con la firma de un fundidor, podrían vincularse a Derbyshire, una región famosa por sus minas de plomo. En ese periodo, Inglaterra exportaba este metal a través de rutas como la que unía Hull con los Países Bajos. El plomo, antes de ser reconocido como tóxico, era esencial para tuberías, armas y otros usos industriales. La presencia del pecio en el mar del Norte confirma que esta ruta era clave para el comercio británico.
La importancia del hallazgo radica en su capacidad para reconstruir la red comercial del siglo XVII. El mar del Norte era un corredor vital para el intercambio de bienes, y este barco, si bien perdido, ofrece pistas sobre cómo se movían los recursos. El sitio donde se encontró el pecio coincide con una ruta que conectaba Inglaterra con los Países Bajos, regiones que compartían una economía interdependiente. Esta evidencia materializa la historia económica de una época en la que el plomo era una moneda de cambio más que un metal común.
La empresa Ørsted, que lidera el proyecto de Hornsea 3, debe reevaluar su plan de trabajo para evitar daños al sitio arqueológico. El descubrimiento ha generado un debate sobre la necesidad de balancear la expansión energética con la protección del patrimonio histórico. Aunque el proyecto sigue en marcha, el hallazgo deja claro que incluso en el corazón de un esfuerzo por la sostenibilidad, el pasado tiene voz.
El barco hundido no solo detiene temporalmente el avance del parque eólico, sino que reafirma la importancia del mar del Norte en la historia comercial europea. Mientras se investiga el origen exacto del pecio, el caso subraya la complejidad de integrar la innovación tecnológica con la conservación del patrimonio.
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