El comandante de las fuerzas sin piloto ucranianas, Robert Brovdi, anunció este sábado que sus drones lograron dañar o hundir 28 buques rusos en los últimos días. La mayoría de las víctimas son petroleros, aunque también incluyen mercantes y remolcadores. La operación forma parte de una estrategia para aislar a Crimea, región legalmente ucraniana pero anexada por Rusia en 2014. La conexión entre Moscú y la península se realiza por tierra a través de territorio ocupado, un camino que Kiev ha ido cerrando con ataques aéreos y terrestres.

En las últimas semanas, las fuerzas ucranianas han reducido significativamente el tráfico marítimo por la zona, según informes de agencias. Rusia, al sentir la presión, incrementó el número de buques que llegan desde sus puertos hacia el muelle de Sebastopol, en Crimea. Sin embargo, Ucrania respondió con una combinación de drones marinos y aéreos, que han atacado camiones y otros vehículos en la ruta. El resultado es una reducción del 90% del movimiento marítimo en la región, según datos recientes.

La ofensiva incluye también ataques a instalaciones energéticas de Crimea, donde Rusia depende de combustibles para mantener su presencia militar. «Estamos limitando la capacidad de Rusia para abastecer a Crimea», explicó Brovdi, sin detallar cuántos buques fueron hundidos. La operación se suma a un contexto de tensión, donde los ataques rusos contra Kiev continúan con misiles. Este sábado, 11 personas resultaron heridas en bombardeos que, según el presidente Zelensky, se originaron en sistemas S-400 usados como armas terrestres.

Aunque el fuego en la capital se ha reducido temporalmente, la amenaza persiste. La estrategia ucraniana de cortar el acceso a Crimea refleja un avance en la guerra de desgaste, donde el control de las rutas críticas se convierte en una prioridad. La combinación de ataques aéreos, terrestres y marítimos muestra cómo las fuerzas ucranianas están adaptando su logística para enfrentar la presencia rusa. La escala de los daños a la flota rusa podría tener implicaciones en el suministro de combustible a Crimea, un factor clave en la capacidad de resistencia del Ejército ruso en la región.

La intensificación de los ataques marítimos ucranianos podría reforzar la estrategia de aislar a Crimea, afectando la logística rusa y limitando su capacidad de movilidad. Al mismo tiempo, los bombardeos rusos en Kiev continúan, destacando la complejidad de la guerra en múltiples frentes.